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Más de 600 afganos perdieron la vida a causa de explosiones de
artefactos dinamiteros antipersonales en el 2007, según informó hoy el
Programa de Acción de ONU contra las Minas en Afganistán (UNMACA).
Un comunicado emitido en Kabul por el jefe de la UNMACA, Haider
Reza, afirma que las minas y explosivos causaron las muertes a más de
600 personas en su mayoría jóvenes de 18 años en el último año, lo que
representa un promedio de 50 víctimas mortales al mes.
Reza asegura que esa estadística es demasiado alto por lo cual se
debe seguir trabajando para asegurar la reducción del número de
personas muertas, heridas y mutiladas por las minas terrestres en
Afganistán.
El documento se difunde en ocasión de la Jornada Internacional
Contra las Minas Antipersonales, auspiciada por ONU desde 2006, que
pretende concienciar a la comunidad internacional sobre el peligro de
estas armas explosivas, activas aún en varios países.
Las iniciativas del máximo organismo internacional enmarcadas en
este plan de acción contribuyeron a limpiar más de mil millones de
metros cuadrados de territorio afgano, de acuerdo con la fuente.
Ese desminado ayudó a destruir más de 350 mil minas antipersonales,
más de 19 mil antitanques y millones de artefactos de otros tipos de
explosivos.
Según Reza, esta nación islámica centroasiática es todavía uno de
los países más minados del mundo, aunque en los últimos años se
desarrollo un progreso en la destrucción de estos artefactos.
Esta situación de artefactos explosivos sin explotar en Afganistán
es el resultado de tres décadas de guerras internas y la invasión
perpetrada por Estados Unidos y sus aliados que permanecen todavía
ocupando este territorio.