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Esclavos en el paraíso
Dos siglos después del inicio de la abolición
de la esclavitud, casi 18 000 personas, son llevadas cada año a
Estados Unidos por traficantes de humanos para trabajar en
condiciones serviles
DEISY FRANCIS MEXIDOR
Francis_mexidor@granma.cip.cu
La esclavitud no existe más tal y como la cuentan los libros de
historia. La trata de africanos hacia América y las naves negreras
que surcaban el Océano Atlántico son un episodio del pasado. Pero,
¿significa que haya desaparecido?
Barcos,
pateras, trenes, por donde hoy se mueve la nueva trata de seres
humanos.
Hoy constan otras tratas de seres humanos y muchos otros barcos,
o pateras llenos de esclavos que navegan por los mares. Ellos sufren
y viven en las sombras. Se venden como cualquier cargamento¼
De acuerdo con el último Informe sobre tráfico humano del
Departamento de Estado de EE.UU., entre 600 000 y 800 000 personas
son negociadas cada año a través de las fronteras internacionales;
el 80% mujeres y niñas; el 50% menores. La organización Free the
Slaves estima que este ilegal negocio puede rendir beneficios por 32
000 millones de dólares anuales, solo superado por el trasiego de
armas y drogas.
Por su parte, la Organización Internacional del Trabajo de
Naciones Unidas reporta que en el mundo existen 12,3 millones de
seres humanos que padecen vasallaje, pero es una estadística
conservadora. Otras agrupaciones locales calculan que la cifra se
eleva hasta los 27 millones. Una cantidad que "dobla el número de
todos los que fueron robados de África durante los 300 años que duró
el tráfico de esclavos", asegura Kevin Bales, profesor de Sociología
de la Universidad Roehampton, en Londres y presidente de Free the
Slaves.
Bales es autor del libro Ending Slavery (Acabar con la
esclavitud), publicado en EE.UU., donde las redes dedicadas a ese
aberrante negocio propician la entrada anual de casi 18 000 personas
que terminan convirtiéndose en objetos sexuales, las hacen laborar
como ilegales en tareas constructivas, en la agricultura, las
obligan a la mendicidad, la venta ambulante o son víctimas de
matrimonios humillantes.
VIAJE SIN RETORNO
El aumento de la pobreza y de la población del planeta, que ha
experimentado un crecimiento acelerado en los últimos 50 años ha
creado una potencial "bolsa" de esclavos modernos que se extraen de
las naciones tercermundistas. Estudios sugieren que el valor de un
esclavo para un terrateniente en los Estados Unidos de 1850 podría
ser equivalente a 40 000 dólares, mientras que ahora se comercia a
razón de unos 100 dólares por persona.
Miles
de personas, en su mayoría mujeres, son llevadas a Estados Unidos,
donde se les obliga a trabajar como prostitutas, sirvientas en casas
y obreras en talleres donde las explotan.
No hace mucho la Casa Blanca admitió la existencia del flagelo
dentro de esa sociedad. Un informe del Departamento de Justicia
reveló que ese "tráfico está vinculado a otras actividades
delictivas como el fraude, el lavado de dinero y el contrabando de
inmigrantes".
La mayoría de las víctimas tienen entre 18 y 25 años. Van
"escondidos en contenedores de carga, debajo de camiones, o como
paquetes de sardina en carros. O bien, enrollados en alfombras",
según relata un reportaje publicado por WorldNews, en el cual se
explica que los comerciantes de humanos explotan la desesperación,
la vulnerabilidad, pobreza y las escasas perspectivas de vida para
así "tener un negocio rentable y lucrativo".
"Traen a muchos a este país con la promesa de que podrán tener
una vida mejor, que podrán enviar dinero a sus familias", asegura
Nancy Matson de la Procuraduría General de Justicia de California,
uno de los estados con mayor incidencia del flagelo. Sin embargo,
"cuando llegan aquí, no es eso lo que sucede (¼
). Les quitan los documentos. Viven en forma sórdida".
Por ejemplo, en el 2005, detuvieron a contrabandistas de un
conocido cartel que prometía casamientos a las mujeres pobres de
México y la oportunidad de alcanzar el "sueño americano". La
realidad fue diferente: las forzaron a prostituirse en las calles de
Queens y Brooklin, Nueva York.
Al mexicano José Martínez lo vendieron por 350 dólares para
trabajar en un campamento agrícola del estado de Florida. Cada noche
lo encerraban en un trailer con otras 28 personas, donde eran
vigilados y tratados con violencia. Dos médicos en Wisconsin fueron
condenados por obligar a una filipina a servirles de sirvienta,
mediante un contrato por 20 años. Fiscales federales obtuvieron la
declaración de culpabilidad en el 2003 contra una pareja en Maryland
que mantuvo por tres lustros a una brasileña como doméstica, sin
pago alguno.
Una joven asiática llegada al sur de California con la ilusión de
un empleo en un restaurante permaneció durante seis años como
esclava en un barrio de lujo.
Ellos son parte de la esclavitud moderna, al decir de la senadora
californiana Sheila Kuehl.
TRATA EN EL SIGLO XXI
A pesar de los convenios y tratados internacionales que se han
firmado al respecto, la servidumbre no ha sido erradicada y persiste
en el mundo, reconoció la ONU en el 2007 en un informe con motivo
del Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud. La
efeméride se celebra cada 2 de diciembre, fecha en que se rubricó,
en 1949, la Convención para la Abolición de la Trata de Personas.
El pasado 25 de marzo también Naciones Unidas rindió tributo por
primera vez a la "tragedia mundial sin comparación", que supuso el
tráfico transatlántico de esclavos. El músico y actor Harry
Belafonte alzó su voz para denunciar que hoy la esclavitud se
agazapa bajo nombres como "prostitución", "espaldas mojadas" o "mano
de obra barata".
Recientemente, la organización de jornaleros Coalición de
Trabajadores de Immokalee (CIW, por sus siglas en inglés) presentó
una campaña para obligar a Burger King y a cultivadores de tomate
que surten a cadenas trasnacionales de comida rápida a respetar
derechos laborales de inmigrantes y abolir las condiciones de
semiesclavitud en que trabajan en territorio estadounidense.
El acto en el que fue hecho un llamado nacional "para eliminar la
esclavitud moderna en los campos de Estados Unidos" tuvo lugar
frente al Capitolio, donde, entre otros, firmaron la petición
legisladores, líderes sindicales y la directora del Robert F.
Kennedy Memorial Center for Human Rights, Monika Kalra Varma.
"Es casi incomprensible para mí que estamos aquí hoy, a inicios
del siglo XXI, realizando una rueda de prensa para enfocar la
atención en el hecho de que trabajadores en los campos de Florida
trabajan en condiciones desesperadas, que en algunos casos son tan
extremas que se han presentado cargos legales por esclavitud",
afirmó el senador Bernard Sanders.
"Es una situación que ya no se puede ignorar", considera Lucas
Benítez, líder de la CIW, mientras un recordatorio de la directora
del Robert F. Kennedy Memorial Center for Human Rights resume todo
el drama: Fue en 1808 cuando el Congreso prohibió el comercio
internacional de esclavos. "Ninguno de esos legisladores pensaría
que 200 años más tarde aún existiría la esclavitud en Estados
Unidos". |