Hoy, en el Guillermón

Vera vs. Azucareros

Sigfredo Barros
sigfredo.bs@granma.cip.cu

Atrincherados en su espacioso cuartel general, deseosos de escuchar el irresistible llamado del pegajoso ritmo de la conga San Agustín, los peloteros de Santiago de Cuba saldrán hoy al terreno dispuestos a escalar el segundo peldaño de la escalera que los conduzca a la anhelada final de la XLVII Serie Nacional, en busca de retener un título que les pertenece desde el año pasado.

Foto: Ricardo López Hevia Norge Luis estuvo formidable en su última salida.

El rival de turno no tiene nada de fácil. Se llama Villa Clara, le dicen Azucareros, viste de color naranja y posee una longeva tradición de lucha, de entrega, de garra, con la mira puesta en ganar una corona que acariciaron en dos ocasiones hace cinco años, pero que les resulta inalcanzable en los últimos trece.

¿Qué tiene Santiago para ser considerado favorito? Tiene de todo. Un ataque demoledor, con récords en anotadas e impulsadas, encabezado por el Cañón del Caney, Alexei Bell. Una extraña y pocas veces vista combinación de fuerza y velocidad que le permitió poner a volar más de 100 pelotas Mizuno 150 y estafar más de un centenar de bases. Una buena defensa. Y un pitcheo que no fue el mejor de la temporada, pero se paseó entre ellos, liderado por el derecho de la playa Siboney, Norge Luis Vera, inmenso en su última salida, dominando a su antojo a la artillería de los Leñadores tuneros con menos de 75 lanzamientos.

¿Qué posee Villa Clara para intentar salir airosa? Posee mucho. Una línea central de lujo, con dos hombres que encabezaron sus posiciones en defensa, Eduardo Paret y Ariel Pestano, para darle a su equipo el título de mejor al guante en la 47 Serie. Un cuerpo de pitcheo que clasificó tercero, gracias al esfuerzo del Novato del Año, Yosvani Péres, de Yuliet López y de un hombre con un brazo forjado en la Antillana de Acero, Yolexis Ulacia. Y un ataque efectivo, sobre todo el de los zurdos Leonis Martín, Andy Zamora, Ariel Borrero y el productivo Yorquis La Rosa.

Es también el enfrentamiento entre dos estilos. Antonio Pacheco habla poco, no gesticula, prefiere observar a sus jugadores y procesar información de lo que acontece en el terreno. Víctor Mesa es hiperkinético, no puede permanecer sentado en el banco y le da rienda suelta a la inspiración: colocó a Dayán Viciedo de octavo bate, como si presintiera que iba a conectar dos jonrones en el quinto juego del play off vs. Ciego.

Esas son las armas de los dos contendientes, Guillermón por medio. Lo demás —¿cuánto durará esta semifinal?, ¿se decidirá en el Sandino?, ¿habrá que regresar al Guillermón?—, son puras especulaciones. De lo que sí estoy seguro es de que Avispas y Azucareros brindarán un espectáculo.

 

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