Realmente es donde se agudizan las pasiones, los equipos
clasificados se alistan para ofrecer su mejor espectáculo, los
aficionados inundan las graderías con carteles originales y
desafiantes, es donde el juego toma un alto nivel y la entrega es
total.
Es el momento de muerte súbita, da paso al próximo horizonte, la
postura es solo ganar.
El ambiente se torna festivo, los estadios irradian los colores,
las congas con su incesante ritmo avivan la porfía, las expresiones
de júbilo y los rostros ceñudos son partes inseparables del paisaje.
Y es ese el preciso momento en el que hay que estar más listo para
captar cada detalle, cámara en mano, para atrapar dentro de esta
fiesta esos grandes instantes que hacen de nuestro béisbol
aficionado el mejor del mundo.
En casa sube la disputa, ¿ganarán las "mujeres apasionadas"?,
quise decir las telenovelas, ¿o se impondrá el soberbio juego de
pelota? Y el caprichoso PANDA tendrá la última palabra.