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El muro contra la inmigración ilegal es un recurso medieval del
gobierno estadounidense y una iniciativa perjudicial para las
relaciones con México, subrayó hoy un editorial del Diario La Prensa.
Según el periódico neoyorquino, los residentes en el área
fronteriza entre el país latinoamericano y Estados Unidos, que
realmente conocen el impacto que tendrá esa barrera en la región, se
oponen terminantemente a ella.
La valla para frenar la inmigración indocumentada es popular entre
algunos legisladores de Washington y la administración del presidente
George W. Bush, pero especialmente rechazada en Texas, señala el
rotativo hispano.
El gobierno federal debe respetar el derecho de los habitantes de
ese territorio en vez de imponer su autoridad sólo para poder
construir una muralla divisoria, recalca la fuente.
El Diario La Prensa apunta que en Texas, donde la edificación es
vista como una amenaza al medio ambiente y a la cultura fronteriza, el
gobierno de Bush incluso ha demandado ante los tribunales a
propietarios de terrenos.
Al mismo tiempo, el Departamento de Seguridad Interna amenazó con
usar sus poderes especiales para dejar sin efecto 30 leyes sobre el
medio ambiente y anular normativas que demoran la implementación,
agrega la publicación.
El muro como barrera contra la inmigración es un método medieval,
diplomáticamente destructivo, y en buen grado inefectivo porque
alrededor de un tercio de los indocumentados llegó a Estados Unidos
con visa temporal, concluye la nota.
A mediados de 2007, la Casa Blanca destinó mil 200 millones de
dólares para el programa de seguridad fronteriza, que incluye el
murallón y el incremento de patrullas militares en los límites
jurisdiccionales.