La OTAN está reunida en Bucarest, Rumania. Allí, junto a los
europeos, el presidente norteamericano George W. Bush da órdenes y
trata de obligar a compromisos para el envío de más soldados a
Kabul. Francia cede a la presión y se compromete con otros 800
militares. Bush sonríe eufórico.
Sin que pertenezca a la organización ni sea un territorio
comprendido en la zona noratlántica, Afganistán, en la persona del
propio presidente Hamid Karzai, está presente en la cita. Implora, a
pedido de Bush, que nuevas fuerzas ayuden a apuntalar su tambaleante
gobierno.
Ya tarde en la noche del miércoles hubo consenso para aceptar a
Albania y Croacia como nuevos miembros. Ucrania y Georgia tendrán
que esperar. En cuanto a Macedonia, el veto de Grecia le puso el
cerrojo antes de llegar a la puerta.
Bucarest está militarizada y embellecida. No olvidemos que los
dirigentes rumanos actuales han sido de los más deseosos de la caída
del socialismo, del ingreso a la Alianza y de que Bush los visitara.
Y eso es para celebrar.
De la otra realidad rumana, nada se habla por estos días. Ni un
solo despacho de la gran prensa se refiere a las diferencias
sociales, el desempleo, la inflación, entre otros males llegados con
el capitalismo.
En Internet, no obstante, se puede conocer esa otra cara de la
moneda: un grupo de 300 rumanos —los más ricos—, ha alcanzado la
espectacular cifra de más de 33 000 millones de dólares, que
representan el 27% del Producto Interno Bruto de este país, según
informó la revista Capital 'Top 300'.
Mientras se cuentan por millones los que viven por debajo de los
niveles de la pobreza, la nación del Este europeo tiene un ciudadano
con una fortuna calculada entre 3 100 y 3 300 millones de dólares.
Su nombre es Dinu Patriciu, que recientemente vendió una parte de la
compañía petrolera Rompetrol al grupo Kazmunaigaz, de Kazajstán, por
2 700 millones de euros. ¿Qué les parece?
Dinu destronó al nonagenario Iosif Constantin Drãgan, que quedó
relegado al séptimo puesto con un capital de entre 1 500 y 1 600
millones de dólares, dice textualmente la publicación.
Gigi Becali, dueño del club de fútbol Steaua, tiene la segunda
fortuna más grande, estimada entre 2 800 y 3 000 millones de
dólares, que ha acumulado sobre todo en el sector inmobiliario.
El ex tenista y hombre de negocios Ion Tiriac, el segundo hombre
más rico en el 2006, con negocios en banca, seguros y automóviles,
pasó al tercer lugar con una fortuna entre 2 200 y 2 400 millones.
Pero la OTAN y sus anfitriones rumanos están reunidos allí para
hablar de armas y de guerras, y de cómo cercar a Rusia¼
A fin de cuentas, lo de las diferencias sociales en Rumania son
un asunto local, dirán los ilustres visitantes.
(Elson Concepción Pérez)