Play off a la orden

Lógica en el este… locura en el oeste

SIGFREDO BARROS
sigfredo.bs@granma.cip.cu

Los dos campeones de grupo enfrentados en lo que siempre constituye uno de los llamados clásicos, como era lógico que sucediera. El equipo que menos ganó de los ocho clasificados y el tercer lugar de su grupo frente a frente, luego de dejar en la cuneta a dos favoritos, como era ilógico que aconteciera. Ese es el panorama que nos dejaron los cuartos de finales de la XLVII Serie Nacional.

Las hostilidades se reanudan a partir de mañana.

Que Santiago haya llegado a la semifinal oriental no es sorpresa para nadie. Las Avispas de Pacheco son, sin duda, el seleccionado más completo de la pelota cubana hoy por hoy. Y que Villa Clara salga el viernes a la grama del Guillermón en busca del boleto para la final tampoco lo es. Los Azucareros de Víctor no son una "guerrilla", como los califican en ocasiones, sino un conjunto bien plantado, con una garra que ya quisieran para sí otros aparentemente más calificados.

Funcionó la lógica en la zona oriental, no hubo casualidades, a pesar de la fuerte resistencia de los Tigres avileños, quizás imbuidos por la filosofía de su nuevo mentor, Roger Machado: la de "yo sí puedo" que ojalá les brinde superiores resultados en la venidera contienda.

Todo lo contrario ocurrió en el oeste. Aunque no quiero calificar de "sorpresa" el contundente éxito de los Mediasverdes vueltabajeros porque —a pesar de ver complicada su clasificación en los días finales ante el empuje de los Toronjeros pineros—, los Azules capitalinos llegaron maltrechos al enfrentamiento en el San Luis, con un pitcheo vacilante, apabullado por 28 carreras habanistas en los tres últimos días de la etapa clasificatoria.

Era obvio que, al menos en el papel, Urgellés, Malleta, Yasser y compañía tienen más nombre, más oficio, que David Castillo, Reinier León, Rafael Valdés y los demás. Pero sin pitcheo no se gana en la pelota.

Como este deporte es tan complicado —quizás más que ningún otro, no quiero ser absoluto—, es válido el viejo refrán: no solo de pan vive el hombre. Traducido: no solo de pitcheo vive un equipo. A los Vaqueros habanistas se les olvidó batear. Una carrera en diecisiete entradas, ninguna en el cuarto juego. Los Gallos espirituanos, aun sin el aporte de sus principales figuras, consiguieron un mejor balance ofensiva-pitcheo. Ese es el secreto del éxito en este deporte.

Rompe mañana la semifinal oriental y un día después vendrá la occidental. ¿Se invertirán los papeles o la lógica seguirá su curso? El béisbol, la pelota, seguirá siendo siempre un enigma en cada partido.

 

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