La única fábrica de frutas deshidratadas existente en Cuba mantiene
a plena capacidad su proceso productivo, en el que emplea materia
prima a partir de cultivos orgánicos establecidos en áreas de la
Empresa Azucarera Carlos Baliño, de Santa Clara.
En estos momentos se acopian piñas, guayabas y mangos, a los cuales
por medios mecánicos se les extrae el agua hasta disecarlas
completamente, el empaque al vacío asegura la conservación del
alimento sin que pierda cualidades organolépticas.
Cada envase especifica la cantidad de líquido que se debe
suministrar con el objetivo de devolverles la textura necesaria para
el consumo, los fabricantes recomiendan también su empleo en la
confección de refrescos y otras bebidas.
El procedimiento permite el consumo de frutas tropicales en otras
latitudes durante todas las estaciones, sin afectaciones de los
niveles calóricos y nutricionales.
Toda la producción tiene como destino la exportación a países de
Europa y Asía, donde tienen alta demanda.
La puesta en marcha y mantenimiento de esta instalación es parte de
la estrategia establecida en el país de diversificar la producción de
las entidades azucareras y aprovechar al máximo las capacidades
industriales y potencialidades de cada lugar.