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Discrepancias en torno a la eventual inclusión de Ucrania y Georgia en
la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) marcan hoy el
inicio de la vigésima cumbre de ese bloque militar en esta capital.
La magna cita enfrenta en franca puja a Estados Unidos, que intenta
a toda costa la incorporación de las naciones citadas, a lo que se
oponen Francia y Alemania, resueltas a bloquear cualquier plan de
expansión.
El tema divide a los aliados, parapetados en sus respectivas
posiciones, en una reunión marcada por un amplio despliegue de
seguridad y la mayor participación de países en la historia de esos
foros.
Mientras el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, insiste
en la expansión de la Alianza Atlántica, para lo cual incluso hizo
campaña, los gobiernos de Berlín y París no sueltan prenda y se oponen
resueltamente.
Alemania y Francia argumentan que Georgia enfrenta actualmente
conflictos internos y, Ucrania, por su parte, no ha recibido el apoyo
de la población para ingresar a ese bloque político y militar.
Haciendo oídos sordos, las dos ex repúblicas soviéticas confían en
que durante la cumbre, que concluirá el viernes, les sea concedida la
gracia de un plan de acción que permita su inclusión al bloque en los
próximos años.
Según expertos, el hecho de que Ucrania y Georgia compartan
fronteras con Rusia a lo largo de importantes rutas de petróleo y gas
explica las divergencias entre las grandes potencias.
Advierten que la oposición de Moscú, que considera la expansión
artificial e innecesaria, tiene fundamento y no descartan que los
nuevos ingresos a la organización destapen una nueva crisis entre
Oriente y Occidente.