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El gobierno boliviano alertó hoy de los peligros que entraña un
reconocimiento estadounidense al referendo autonómico en Santa Cruz el
próximo 4 de mayo, revocado por inconstitucional por la Corte Nacional
Electoral.
En esos términos se pronunció en declaraciones a Radio Erbol el
ministro del interior, Alfredo Rada, al conocer que la corte
departamental valora la posibilidad de invitar como observadora de
esos comicios a la cónsul norteamericana, Rhea Borda.
Rada recordó que de manera constante esa legación diplomática y su
máximo representante, Philip Goldberg, desarrollan acciones para
desestabilizar al actual gobierno y apoyar la subversión.
Asimismo señaló que bloques regionales como la Unión Europea y la
Organización de Estados Americanos ya decidieron no enviar
observadores a la consulta cruceña, por estimarla también ilegal.
Sin embargo, dijo, Goldberg insiste en reunirse con dirigentes
políticos de la llamada Media Luna (Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija),
cuyas autoridades impulsan ese tipo de referendos, rechazados por la
mayoría de la sociedad boliviana.
Se trata, sin dudas, opinó, de un alineamiento del norteño país con
los intereses divisionistas de los dirigentes de esas regiones.
"Nos preocupa, y mucho más si el gobierno de los Estados Unidos se
deja guiar por las opiniones de su embajador en Bolivia (Goldberg).
Hemos dicho que su labor no es diplomática, sino política, remarcó.
Rada adelantó además que dio indicaciones al jefe de la Policía en
Santa Cruz, Enrique Urquidi, de no acudir a la convocatoria de la
Corte Departamental Electoral para coordinar acciones de seguridad
durante los comicios del 4 de mayo.
Acerca de la posible declaración del estado de sitio ese día en
Santa Cruz, explicó que la extrema medida es una herramienta
constitucional que puede utilizar el ejecutivo para frenar la
consulta, pero descartó, por ahora, su aplicación.