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Mientras 103 niños chadianos son devueltos gradualmente a sus
familiares sin la menor idea de que pudieron terminar adoptados por
familias francesas, los gobiernos de París y Chad disputan una
indemnización de 6,3 millones de euros.
Dos días atrás, el presidente de Chad, Idriss Deby, otorgó el
indulto para la liberación de los seis ciudadanos franceses condenados
por el secuestro fallido de los infantes y que cumplían penas de hasta
ocho años de cárcel aquí.
Sin embargo, el final del expediente no parece terminar y mucho
menos de forma feliz. El Sindicato de Magistrados de Chad (SMT)
consideró que el gobierno francés tiene que asumir la deuda de 6,3
millones de euros en pago de perjuicios e intereses a las víctimas.
La víspera, el primer ministro galo, Francois Fillon, destacó que
resulta impensable creer que el contribuyente francés saldará esa
cifra por las faltas cometidas por el grupo Arca de Zoé, como se hace
llamar la asociación culpable del frustrado plagio.
Los iluminados de Arca de Zoé fueron condenados en Yamena y luego
trasladados a Francia para cumplir la pena en virtud de acuerdos en
materia de justicia entre ambos países. Luego, el mandatario Deby
otorgó la gracia presidencial.
Según el diario Le Figaro, el ministerio de Justicia chadiano envió
a Francia una carta que subraya que sobre la base de acuerdos
existentes entre ambos gobiernos, París garantiza la efectividad de
los pagos de los intereses civiles.
Una fuente de la Cancillería gala reiteró que bajo ningún concepto
el país asumirá una deuda que corresponde a los infractores de la ley
e invitó a las autoridades chadianas a seguir sus reclamos por la vía
jurídica.
El asunto tampoco termina ahí, porque ahora las familias que iban a
recibir a los niños en adopción también reclaman indemnizaciones
millonarias, que se tramitan en esos momentos por sus respectivos
abogados acusadores-