La escuela de Instructores de Arte Martha Machado -una de las 15
con que cuenta Cuba-, a ocho años de su creación, cubre la demanda
de ese personal en las diferentes enseñanzas del municipio especial
Isla de la Juventud.
Esta fuerza, integrada por más de un centenar de egresados,
cumple su principal cometido en los centros educacionales y Casas de
Cultura del territorio dijo Miguel Ángel Cordero Bezoni, director de
la institución.
Explicó que entre las tareas de los instructores en formación
destaca el proyecto Piedra-Montaña, el cual tiene como finalidad
incentivar la orientación vocacional de estudiantes de secundaria
básica, fuente de ingreso a este tipo de entidad cultural.
Ese proyecto se materializa en una unidad artística, que se
encarga de llevar al destinatario una gala didáctica en la que
refuerzan valores intrínsecos al sistema social cubano, comentó una
de sus integrantes Ailén Ballester Galarza, estudiante de tercer año
de música.
La adolescente -residente en la comunidad rural de Mella Vaquero-
afirmó que gracias a esta carrera puede expresar sus sentimientos,
materializados en un coro de voces infantiles, con quienes prefiere
trabajar por ser inteligentes, naturales y espontáneos.
Cordero Bezoni enfatizó el papel de estos jóvenes en el
desarrollo de talleres de creación y apreciación con todos los
alumnos, la atención a grupos y unidades artísticas de aficionados,
así como la preparación técnico-metodológica del personal docente.
El 20 de octubre del 2004, con la graduación nacional de los
primeros maestros en la enseñanza de las especialidades de Música,
Danza, Artes Plásticas y Teatro, se retomó uno de los proyectos de
la Revolución cubana, nacido en 1960