El
Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de
Ejército Raúl Castro, asistió ayer a la apertura del VII Congreso de
la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en el que la
intelectualidad cubana comenzó a abordar una agenda imprescindible
para la vida espiritual de la nación.
Al dar la bienvenida a los delegados, Miguel Barnet, presidente
de la Comisión Organizadora del foro, recordó cómo los casi 400
delegados que asisten a la cita lo hacen conscientes de que la
cultura es el alma de la nación y salvarla es salvar el conjunto de
valores e ideales que nos identifican como pueblo. En sus palabras
evocó las huellas de valiosos artistas y escritores que en la última
década integraron el Consejo Nacional y que fallecieron en esos
años, y de modo particular, rindió tributo al notable teatrista
Sergio Corrieri, quien hasta su reciente deceso, puso sus máximos
empeños en la organización del Congreso.
El autor de Biografía de un cimarrón también tuvo a su
cargo la lectura del informe central al Congreso, un repaso de las
líneas de acción cardinales asumidas por la intelectualidad desde el
cónclave anterior.
Desde la cárcel norteamericana donde injustamente se halla
recluido, víctima de la hostilidad de Washington hacia Cuba, Antonio
Guerrero, en nombre de sus compañeros Gerardo, René, Fernando y
Ramón, envió un emotivo mensaje a los escritores y artistas.
La sesión de este martes, compartida por los miembros del Buró
Político, Esteban Lazo, Carlos Lage y Abel Prieto, y la integrante
del Secretariado del Comité Central, Mercedes López Acea estuvo
dedicada íntegramente al análisis de los complejos vínculos entre
cultura y sociedad.