Y añadió: "Nosotros tenemos una tradición pedagógica que forma
parte de nuestra cultura. Y esta tradición pedagógica hay que
rescatarla. Los graduados de nuestros Pedagógicos deben ser
recuperados. Reconstruir esa tradición es salvar nuestro
patrimonio".
Los delegados coincidieron en la urgencia de incrementar la
función creativa de la organización y la conciencia crítica y
autocrítica de sus miembros para hacer frente a manifestaciones de
burocratismo, demagogia, inmovilismo, gremialismo y oportunismo.
La escritora Marilyn Bobes opinó que "a pesar de los esfuerzos
realizados, aun en el medio televisivo existe exceso de frivolidad,
aburrimiento, se confunden el esparcimiento con la banalidad y la
educación con el didactismo".
Igualmente insistió en que nuestros mejores escritores y artistas
tengan mayor presencia en ese medio para lograr una coherente
aplicación de la política cultural. En ese punto el cantautor Amaury
Pérez convocó a transformar radicalmente el medio radial y
televisivo.
Alfredo Guevara llamó la atención sobre la necesidad de rehuir la
improvisación y proteger la esencia creativa de la enseñanza
artística y librarla de maniqueísmos.
"La Batalla de Ideas es tarea de la Revolución, de sus
instituciones, y del pueblo". Salvar el proyecto será la gran tarea
de los intelectuales y el mejor homenaje a Fidel Castro, quien lo
hizo vivir, aseveró en su intervención.
En otro momento de la discusión, el compositor Roberto Valera
denunció las actitudes vandálicas que están ocurriendo en los nuevos
ómnibus urbanos, realizadas por jóvenes violentos y antisociales que
contradicen el modelo de hombre nuevo concebido por el Guerrillero
Heroico.
Al participar en el plenario, el músico Juan Formell alertó
acerca del riesgo de perder las raíces identitarias que subyacen en
la música popular bailable por los pocos espacios existentes para su
extensión.
La actriz Fátima Patterson advirtió que pese a los esfuerzos del
Estado cubano no se han podido erradicar la banalidad, la
discriminación racial y de género, y la marginalidad que cala en
ciertas zonas de la sociedad.
Por su parte, el crítico teatral Omar Valiño defendió el alcance
que puede tener una política cultural dirigida a eliminar la falsa
competencia entre el arte y la recreación y se multiplique en
suplementos de arte y literatura en periódicos y en revistas de este
corte. Convocó a que el 2009 sea un año de fiesta de la cultura por
el 50 aniversario de la Revolución, los 60 años del Ballet Nacional
de Cuba, los 30 del Festival Internacional del Nuevo Cine
Latinoamericano, y las cinco décadas del Premio Literario Casa de
las Américas.
Considerar a la UNEAC como una organización selectiva y en
constante lucha contra el mercado capitalista, fue la sugerencia del
ensayista e investigador Fernando Martínez Heredia. "En la Cuba
actual —señaló— coexisten los avances de una sociedad solidaria, de
justicia en la distribución de la riqueza y las oportunidades, de
altruismo y de internacionalismo, con las permanencias de rasgos del
modo capitalista de vida y de pensamiento, e incluso con retrocesos
en algunos de aquellos avances, a partir de la estrategia que fue
necesario seguir por la gran crisis de la década pasada. Esta
realidad debe ser enfrentada en todos los terrenos, no solo para
constatar que existe, sino para actuar en consecuencia a favor del
avance de la sociedad solidaria. Los escritores y artistas, como los
demás cubanos, también vivimos esas coexistencias físicas y
espirituales, económicas y morales, ese mundo unas veces unido y
claro, otras contradictorio y escindido. Pero como los demás, no
solo lo enfrentamos en general, sino en nuestro terreno particular".
El poeta y ensayista Cintio Vitier calificó de huracán de piedad
la impresionante experiencia de Silvio Rodríguez de llevar su arte
por las prisiones cubanas o el apreciar a tantos discapacitados
marchando a favor de la lucha contra el cáncer en la carrera Terry
Fox y el éxito de la Operación Milagro fuera y dentro del país.
También el respetado intelectual dedicó su intervención, en
versos, a los 50 años de la Revolución cubana, así como a José
Martí, de quien, dijo, tenemos que aprender mucho todavía. Asimismo,
Vitier hizo un paralelismo entre la actitud del comunista y su
preparación para llevar a la praxis el cristianismo en su más puro
sentido de justicia, respeto y amor.
Entretanto la narradora santiaguera Aida+ Bahr destacó la
necesidad de reforzar la educación estética a partir de los primeros
años de la vida escolar. Al tiempo que el compositor José María
Vitier señaló el reto que impone la irrupción de las nuevas
tecnologías tanto para el creador como para la recepción de la
producción artística.
Para el Premio Nacional de Literatura, Reynaldo González la
precipitada formación de maestros ha conllevado a una acelerada
pérdida de la educación formal, de valores y a una erosión del
léxico en la sociedad. "Ya tocamos fondo, llegamos a un momento en
que el humor criollo se ha trocado en chabacanería y agresividad que
engendra violencia". Sobre la influencia de las malas prácticas
pedagógicas en el aprendizaje habló también la escritora Laidy
Fernández de Juan.
El reconocido actor Enrique Molina abundó acerca de las
deficiencias de una programación audiovisual en la que se repiten
programas, y propugnó privilegiar la producción doméstica, la cual
según el realizador Eduardo Moya, debe ser sumamente rigurosa tanto
en forma como en contenido si se quiere enfrentar exitosamente el
modelo audiovisual hegemónico que se nos pretende imponer.
Aspectos trascendentes en la agenda fueron abordados por el poeta
y dramaturgo Norge Espinosa cuando se refirió a la diversidad "no
solo como tolerancia, sino como comprensión" y entendida, además, en
el sentido de respeto a la inclusión de razas, religiones, y
preferencias sexuales.
Otro importante reclamo fue formulado por el músico Alberto Faya
al expresar cómo los escritores y artistas cubanos deberán trabajar
estrechamente junto a las instituciones promotoras de la literatura
y el arte del país para ayudar a que nuestro pueblo se ponga en
contacto no solo con el consagrado acervo de la llamada cultura
occidental sino también con las mejores obras que se han venido
produciendo en el seno de los pueblos del mundo y que no forman
parte de la corriente de circulación de ideas y sentimientos
promovidos por los centros hegemónicos.