Carneado, un humanista cabal

Raquel Marrero Yanes

Yo tuve el encargo de restablecer la verdad esencial de la política de la Revolución, desde la responsabilidad que se me asignó, afirmó durante una entrevista José Felipe Carneado Rodríguez, quien se desempeñó como jefe de la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos desde su creación en 1985, hasta su muerte. En realidad desde 1961 venía atendiendo las relaciones con las instituciones religiosas en el Comité Central del Partido.

Fue tan concienzudo en el cumplimiento de esa responsabilidad que, según dijo, alguien se preguntó si su tarea como comunista era defender la iglesia o hacerla desaparecer.

De ahí surgió el título entre mis compañeros de monseñor Carneado, título que me gusta, porque expresa cuál es el sentido de mi actividad, una labor que es el cumplimiento de un deber, comentó el 5 de febrero de 1989 en una entrevista.

En el examen de nuestra historia, recordamos hoy la vida de José Felipe Carneado, un vigoroso puntal de la Revolución y del Partido, en el decimoquinto aniversario de su fallecimiento.

Nunca imaginó que dedicaría años a establecer la verdad sobre la esencia de la política general de la Revolución, respecto a la religión, la iglesia y los creyentes.

Desde las mismas raíces de su fe marxista, y teniendo en cuenta los valores que representa la fe cristiana para los religiosos, promovió la comprensión en las relaciones de los creyentes y no creyentes.

A los 17 años inicia su vida revolucionaria como estudiante, integra la Liga Juvenil Comunista y el Ala Izquierda Estudiantil. Participa en la huelga general de marzo de 1935, en Sagua la Grande y es sancionado a reclusión perpetua, pena conmutada por la amnistía en 1937.

Integró el Comité Nacional del Partido Socialista Popular en 1945 y durante la lucha contra el tirano Batista, fue redactor de publicaciones clandestinas.

Al triunfo de la Revolución asume tareas como director general de la agencia informativa Prensa Latina, vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba, y profesor en la Escuela Superior del Partido Ñico López y en la Universidad de La Habana.

Fundador del Partido Comunista de Cuba, miembro de su Comité Central y jefe del Departamento de Ciencia, Cultura y Centros Docentes. Fue diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Las palabras de Raúl Valdés Vivó, director de la Ñico López, en el último adiós sintetizan su personalidad: "Fue Carneado un humanista cabal, de extraordinaria sensibilidad, que andaba mostrando desnudo el corazón".

 

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