A cerca de 260 asciende la cifra de
muertos causados por los combates que esta semana enfrentaron al
Ejército del Mahdi presumiblemente unido a otros grupos afines- a las
fuerzas de seguridad iraquíes.
Personal médico ofreció hoy el estimado numérico, luego de
informarse que sólo en Bagdad se reportaron 133 defunciones y 647
heridos, la mayoría procedente de Ciudad Sader, suburbio habitado por
la comunidad confesional musulmana chiíta.
Los combates entre el Ejército del Mahdi y las fuerzas de seguridad
causaron 125 muertos y 500 heridos en la sureña ciudad iraquí de
Basora y en localidades cercanas, notificó este sábado el Ministerio
del Interior.
Esos enfrentamientos fueron motivados por asaltos de las tropas
gubernamentales a posiciones de la milicia musulmana chiíta seguidora
del clérigo Moqtada al Sader para desalojarla y pasar el control de
esas zonas a la administración.
Los policías y soldados del primer ministro, Nuri Al Maliki,
reciben el apoyo de las tropas estadounidenses, cuyo mando reveló este
sábado abiertamente su participación en la ofensiva lanzada la noche
del lunes.
Mientras que Al Maliki mueve su táctica entre intensificar los
asaltos y exigir el desarme de la milicia, los rebeldes se proponen
defenderse y no entregar el armamento como requisito para negociar.
Lo cierto es que al cierre de esta jornada, los hospitales están
abarrotados en Bagdad y presumiblemente ocurra así en Basora.
También hoy la ciudad sagrada de Kerbala, en el sur iraquí, pasó a
ser otro escenario de los enfrentamientos, que es camuflar con un
nuevo conflicto otro no resuelto, el del fracaso en la ocupación y
desmovilización de la resistencia.
Según el general Raeed Jawdad Chaker, jefe de la policía allí, los
choques armados se desataron al amanecer en esa urbe, sagrada para los
musulmanes chiítas por acoger el mausoleo del Imam Hussein, muerto en
el 680, y adonde acuden miles de fieles a rendir tributo cada año.