Tras analizar temas sobre la guerra
mediática, periodistas de 14 países abordan hoy aquí su papel en el
enfrentamiento de posiciones imperiales en un encuentro que censura
fuertemente a los dueños de grandes medios.
La tercera sesión del Encuentro Latinoamericano sobre Terrorismo
Mediático transcurre al influjo de fuertes críticas ayer del
presidente del país, Hugo Chávez, a los dueños de medios de difusión
por su acción contra gobiernos y movimientos progresistas.
"Uno de los grandes problemas que enfrenta la humanidad es el
terrorismo mediático", expresó Chávez al hablar en una graduación de
técnicos superiores en la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV)
en Caracas.
El mandatario denunció que algunas campañas mediáticas adquieren
perfiles de terrorismo permanentemente, con la intención de manipular
la verdad con el respaldo de una maquinaria mundial.
En particular Chávez condenó el uso de medios de comunicación muy
poderosos para confundir, manipular y engañar a la población, como
sucede en Venezuela, donde dijo- algunos medios son la quinta columna
del imperio.
El encuentro de periodistas se realiza paralelamente a la asamblea
semestral de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), organización
patronal de unas dos mil empresas de información de Estados Unidos y
América Latina.
Con ese motivo fue convocada hoy una movilización en repudio a la
SIP y su participación en el terrorismo mediático.
Uno de los organizadores, Rander Peña, miembro de la Red de
Estudiantes por la Unidad de Nuestra América, precisó que la marcha
persigue demostrar el rechazo a la dictadura mediática impuesta por
esta organización en Latinoamérica y en el mundo.
Se está convocando esta manifestación en contra del cinismo
demostrado por esta organización que en reiteradas ocasiones ha
calificado al gobierno del presidente Chávez de dictatorial, apuntó.
En ese sentido, Peña consideró un contrasentido que la SIP, que
acusa a Venezuela de falta de libertad de prensa, realice precisamente
en este país una reunión para criticar libremente las supuestas
limitaciones a la práctica del periodismo.