El presidente estadounidense,
George W. Bush, exime a los terroristas estadounidenses de ascendencia
cubana de su lema de que quien protege a un terrorista es tan culpable
como éste, sostiene hoy el periódico uruguayo La República.
En un editorial titulado Los terroristas de Bush, el influyente
diario sostiene que los repetidos asertos del gobierno norteamericano
sobre el tema son especialmente ofensivos en el caso de varios
notorios terroristas cubano-estadounidenses.
El más famoso -señala- quizás sea Luis Posada Carriles, ex agente
de la Agencia Central de Inteligencia considerado el cerebro del
atentado contra un avión cubano de línea en 1976, que dejó un saldo de
73 muertos.
Tras reseñar otros crímenes cometidos por Posada Carriles, uno de
los 10 mayores terroristas de nuestro tiempo, La República apunta que
el asesino y su cómplice Orlando Bosch viven hoy en libertad en Miami.
En ese contexto, recordó que Estados Unidos mantiene en prisión a
cinco revolucionarios cubanos que lograron infiltrarse en grupos
radicales de exilados cuya única intención era buscar información
sobre los planes de grupos ligados a actos violentos contra la Cuba
socialista.
El contraste entre el tratamiento recibido por los patriotas
cubanos en prisión en Estados Unidos y el dispensado a Posada Carriles
y otros exiliados radicalizados, es evidente, denuncia el diario, uno
de los de mayor circulación en Uruguay.
Al comparar el dispar tratamiento recibido por Posada Carriles y
los patriotas cubanos, queda en evidencia que el gobierno de Bush mira
hacia otro lado cuando un terrorista comparte sus objetivos políticos,
como derrocar la revolución y el socialismo en Cuba, agrega.
La inmoralidad de Mr. Bush es flagrante -subraya La República-.
Para el Imperio, hay terroristas buenos.