La resistencia atacó hoy con
morteros la Zona Verde, el área más custodiada de Iraq, con lo que
echó a tierra el toque de queda decretado por el gobierno para
contener la violencia en Bagdad.
Este es el sexto ataque en cinco días contra ese sector capitalino,
donde se hallan las más importantes sedes oficiales locales, las
embajadas de Estados Unidos y el Reino Unido y los mandos castrenses.
Aún se desconoce si la operación causó bajas entre quienes se
encontraban en el lugar, desde donde ascendían espesas columnas de
humo.
Según testigos, los insurgentes dispararon en esta ocasión unas
cinco o seis granadas de mortero contra diversos puntos de la Zona
Verde, la cual fue atacada por lo menos una vez cada día desde el
pasado martes.
A pesar de que esa área está fuertemente protegida, ayer perecieron
allí como consecuencias de acciones armadas dos guardaespaldas del
vicepresidente iraquí, Tarek al Hachemi, y otro del presidente del
legislativo, Mahmud al Mashadani.
Los insurgentes burlaron el toque de queda, violación que el primer
ministro, Nuri al Maliki, afirmó que le costaría la vida a quien la
cometiera.
Todos los centros comerciales se mantienen cerrados desde hace dos
días y en las calles más céntricas de Bagdad sólo se ven patrullas, y
aviones y helicópteros norteamericanos de combate sobrevuelan la
ciudad.
Sin embargo, medios de prensa reiteraron este sábado que en lugares
como los barrios del norte y este capitalinos, especialmente en Shuala,
se podían escuchar las ráfagas de armas de fuego usadas en los
combates.
La situación más comprometida para las fuerzas de seguridad está en
la barriada de Ciudad Sader, donde reside mayormente la comunidad de
confesión musulmana chiíta, asiento del Ejército del Mahdi, que
prometió seguir luchando contra los efectivos gubernamentales.