Los combates entre el Ejército del
Mahdi y las fuerzas de seguridad causaron 125 muertos y 500 heridos en
la sureña ciudad iraquí de Basora y en localidades cercanas, informó
hoy el Ministerio del Interior.
Los enfrentamientos comenzaron el pasado lunes, cuando miles de
soldados y policías lanzaron una ofensiva en esa urbe contra
posiciones del grupo armado seguidor del clérigo musulmán chiíta
Moqtada al Sader.
El Ejército del Mahdi -la milicia rebelde- y las fuerzas
gubernamentales continuaron combatiendo este sábado.
Los seguidores de Al Sader atacaron anoche la Comisaría Central de
Policía de Basora con proyectiles de mortero, y dieron muerte a tres
agentes y un oficial de ese cuerpo armado.
Por otra parte, las tropas estadounidenses revelaron hoy dos de sus
acciones directas contra la milicia de base confesional.
La participación norteamericana en esos enfrentamientos fue
confirmada por su jefatura, al notificar que sus fuerzas dieron muerte
a 48 rivales en tiroteos y asaltos aéreos ayer en Bagdad.
El respaldo estadounidense a las fuerzas de seguridad se mantenía
en un bajo perfil, pero al parecer la jefatura de los invasores quiso
reafirmar públicamente su objetivo de destruir todo tipo de
resistencia en Iraq.
En uno de los asaltos anoche en el noroeste de Bagdad, un
helicóptero de Estados Unidos disparó un misil Hellfire que asesinó a
una decena de supuestos miembros del Ejército del Mahdi, acusados de
atacar un puesto de seguridad.
Fuentes alternativas no descartan que las víctimas fueran civiles,
toda vez que se convirtió en práctica común estadounidense bombardear
zonas densamente pobladas iraquíes.
También, soldados norteamericanos ultimaron a nueve presuntos
rebeldes en una acción evasiva de una emboscada montada por un
destacamento de seguidores de Al Sader.