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Cumbre de la OTAN en Bucarest
Entre la pesadilla afgana y el cerco a Rusia
ELSON CONCEPCIÓN PÉREZ
elson.cp@granma.cip.cu
Esta vez la Cumbre de la OTAN será en
Bucarest, la capital rumana, donde, en época del socialismo europeo,
se celebró alguna que otra reunión del Tratado de Varsovia, para
coordinar acciones que contrarrestaran o disuadieran al enemigo común
de entonces.
Protestas
en todo el mundo contra la presencia de la OTAN en tierra afgana y
kosovar.
Entre el 2 y el 4 de abril, estarán allí, entre otros, el
presidente norteamericano George W. Bush, para exigir más fuerzas
militares a las naciones del Viejo Continente y enviarlas a un país
asiático, Afganistán, fuera del área euroatlántica.
Ese será el primer punto de la agenda, de la que sus organizadores
ya han hecho llamar la mayor reunión en la historia de la Alianza.
Otro tema, el más formal, tiene que ver con la entrada oficial de
Albania, Croacia y Macedonia.
En el caso de Georgia y Ucrania, solícitas de una pronta
incorporación, tendrán que esperar porque en la reunión previa de los
ministros de Exteriores se optó por no invitarlas ni siquiera a formar
parte del Plan de Acción, paso previo a una futura afiliación.
Muertos
y mutilados en cada acción de las tropas ocupantes en Afganistán.
Para analistas del tema, dar participación a Kiev y Tbilisi al
citado plan en presencia de Vladimir Putin, invitado a esta cita de
Bucarest, puede desatar un gran escándalo porque el actual mandatario
ruso interpretaría ese gesto como una ofensa pública.
En opinión del vicedirector del Instituto ruso sobre Estados Unidos
y Canadá, Pavel Zolotaryov, "se han acumulado tantas contradicciones
entre Moscú y la OTAN, y es a tal grado peligrosa la expansión del
bloque, que la madeja de problemas acumulados requiere de la acción
directa de los mandatarios".
SOBRE GEORGIA Y UCRANIA
Aunque Bush le dijo al gobernante georgiano, Mikhail Saakashvili,
en reciente visita a Washington, que "la OTAN se beneficiará con la
membresía de su país", todo parece indicar que las condiciones no
están creadas para ello y sería más prudente no continuar desoyendo
las opiniones de Moscú, al menos en estos momentos.
Dentro del bloque hay criterios dispares. Mientras algunos países
europeos prefieren "nuevos tiempos para dar cabida a esos dos
estados", la Casa Blanca considera que no hay razones para dudar. A
fin de cuentas, expresan, en qué se pueden diferenciar Ucrania y
Georgia de Polonia y Estonia, países ya miembros del bloque.
En el caso de Ucrania, los estrategas estadounidenses apuestan, no
solo a las razones políticas, sino a las implicaciones militares
favorables, por su ubicación estratégica.
Para el especialista norteamericano Ron Asmas, director del Fondo
alemán Marshall, "debe seguirse adelante con la ampliación de la OTAN
sin hacer caso a Rusia, porque Moscú finalmente se resignará a que,
incluso, las repúblicas de la Comunidad de Estados Independientes
(CEI) ingresen a la organización belicista".
EUROPA CON BAJO PERFIL
Las nuevas misiones y su realización fuera del área euroatlántica
conforme al Concepto Estratégico acordado en abril de 1999, no eran
compartidas por todos los integrantes de la organización, pero los
acontecimientos posteriores al 11 de septiembre empujaron hacia esa
dirección.
Así, bajo el nombre de guerra contra el terrorismo, bandera
esgrimida por los halcones de la Casa Blanca y el Pentágono, se
invadió Afganistán y luego a Iraq.
Otro ejemplo de la pérdida de importancia estratégica del Viejo
Continente es la forma bilateral en que Washington ha negociado la
instalación del sistema antimisiles con la República Checa y Polonia,
provocando la reacción de Rusia que lo considera una amenaza a su
capacidad de disuasión nuclear, y por tanto se ha retirado del Tratado
de Fuerzas Convencionales, lo que tiene implicaciones en la región.
En la actualidad los países de la UE tienen desplegados 22 774
soldados en Afganistán y otros 12 885 en Kosovo, dos escenarios de
guerra liderados por Estados Unidos.
Otro tema, del cual Europa es dependiente, es el del armamento. El
gran mercado estadounidense está cerrado a las empresas productoras de
armas de la UE.
Un ejemplo de cómo funciona ese gran negocio es que en el año 2006,
de los 78 000 millones de dólares contratados para la adquisición de
armas para la OTAN, solo el 2,4% se adjudicaron a empresas no
estadounidenses. El resto, es decir, el 97,6% salió de ese Complejo
Militar.
Estados
unidos, LA ALIANZA Y AFGANISTÁN
En los desérticos parajes afganos, a los ocupantes norteamericanos
y las fuerzas europeas llegadas allí en busca de un Bin Laden que solo
aparece en video y un Mulá Omar del que ni los invasores hablan, la
situación se les torna cada vez más ingobernable.
Hoy, la nación asiática exhibe una mayor fragilidad institucional,
política y social, y solo la producción y tráfico del opio han
resplandecido en un ambiente tan favorable.
La insurgencia afgana crece y desarrolla acciones cada vez más
eficaces, reconocen los propios militares foráneos.
Hay, además, contradicciones entre gobiernos que han enviado sus
soldados a esa nación asiática. Washington exige a las autoridades de
Berlín que mueva sus soldados hacia el sur, escenario de combates
diarios. Un 86% de los alemanes son contrarios a que tomen parte en la
guerra. La canciller Angela Merkel se ha negado al pedido de Bush.
El asunto es de tal dimensión que hasta el secretario de Defensa de
Estados Unidos, Robert Gates, envió una carta abierta a las
autoridades germanas donde resalta "la buena vida de los soldados
alemanes en el norte afgano, mientras mueren estadounidenses y
británicos en combates al sur de ese país".
No por gusto, la Cumbre de la próxima semana se debatirá entre la
ocupación de Afganistán y el cerco a Moscú. En el primero de los
casos, una verdadera pesadilla que junto a la de Iraq, parecen
herencias malignas que dejará Bush a su sustituto en la Casa Blanca. Y
la ampliación hacia las fronteras rusas, una peligrosa provocación. |