Fiel a la grandeza deportiva y sencillez humana que le convierten
en el principal icono del boxeo cubano celebra hoy su cumpleaños 56
el triple monarca olímpico Teófilo Stevenson.
Protagonista de la más impresionante carrera registrada en el
amateurismo, el titular estival de Munich´72, Montreal´76 y Moscú´80
deshizo ilusiones de no pocos magnates empeñados en comprarle con
cifras millonarias.
Respuestas como "prefiero el cariño de ocho millones de cubanos",
y "no cambiaría mi pedazo de Cuba ni por todo el dinero que me
puedan ofrecer", le prestigiaron ante una afición que aún le tiene
entre sus figuras más queridas.
Su hoja de servicios también sumó coronas del orbe en La
Habana´74, Belgrado´78 y Reno´86, donde se llevó la Copa Russell
destinada al mejor competidor, tal como hizo con la Val Varker en su
primera cita olímpica.
Allí, con solo 20 años, destrozó la arrogancia del estadounidense
Duane Bobick, quien le había vencido en los Juegos Panamericanos de
Cali´71, y lanzó al planeta una señal sobre la grandeza que le
caracterizaría.
También fue ese el detonante para que los cazatalentos comenzaran
a asediarle cheques en mano y publicaciones especializadas le
consideraran candidato de primera fuerza al reinado entre
profesionales.
Pero el gigante tunero les rechazó una y otra vez, y solo estuvo
dispuesto a vérselas con su ahora amigo Muhammad Alí bajo las
condiciones acordadas con las autoridades de la Isla, aunque el
pleito nunca se concretó.
Afamado por su combinación de técnica y potente pegada, en la
actualidad es funcionario de la Federación Cubana y deviene
atracción especial en escenarios locales y foráneos, donde suele
responder amable al saludo de niños y adultos deseosos de estrechar
su mano