El ser o no ser de las grandes transnacionales de la edición y
las editoriales independientes midieron sus temperaturas en La
Habana, pocas horas antes de la clausura este viernes del I Festival
Internacional de Narradores Jóvenes, al que asistieron 22 escritores
de 15 países de Latinoamérica y el Caribe y unos 100 de Cuba.
Como parte del panel Literatura latinoamericana y mercado,
en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, el editor
independiente y autor peruano Carlos Yushimito prefirió no restar
valor a una parte de las publicaciones de las transnacionales, pero
le puso condicionantes: "Ejecutan una forma de violencia totalitaria
del mercado hacia lo que quieren producir. Por eso considero
saludable que haya editoriales independientes que den a conocer
libros con una diversidad, no estandarizados por requerimientos
comerciales".
Carlos puso en entredicho la atención del estado peruano hacia la
industria cultural, "no la incentiva, es lamentable", no obstante
aseguró que toma fuerza la labor de las editoriales independientes
porque son "una de las pocas opciones que tiene actualmente un joven
escritor para publicar". Reconoció, sin embargo, que el trabajo
resulta "difícil" para que los precios de los libros de estos sellos
sean bajos y puedan llegar a una masa de lectores que no es
abundante.
"Las editoriales independientes no lo son, primero tienen que
hacer rentable su negocio. Todas están obligadas a jugar con los
elementos del mercado, de lo contrario no existen", discrepó el
editor chileno perteneciente al Grupo Editorial Norma, de Colombia,
Sergio Gómez.
El también narrador aceptó que empresas como en la que trabaja
"no pueden regalar dinero, necesitan su retorno, pero tienen fondos
para publicar buena literatura —incluidos los clásicos—, no solo la
mercantilizada".
A la intensidad del debate, en el que algunos de los jóvenes de
la Isla cuestionaron la insuficiente calidad que subsiste aún en el
diseño de libros en Cuba y en las ediciones; la inestabilidad en las
presentaciones literarias; y la escasa difusión en los medios a
través de reseñas, se unió Eduardo Heras León, director del Centro
de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, que auspició el evento.
"Yo soy editor también. Las experiencias que tienen muchos
escritores aquí con las grandes editoriales son funestas". Heras
León recordó como "no es secreto para nadie que los premios
otorgados por esas entidades están arreglados" y que en ellas de
este país solo buscan publicar títulos de "pornografía política, una
visión desvirtuada de que en Cuba solo hay sexo y disidencia". Citó
como excepción el caso de Leonardo Padura "a quien Tusquets le ha
publicado dos o tres novelas, más bien policíacos". "Los escritores
cubanos —denunció— se preguntan si solo estos temas son lo único
valioso para el mercado".