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La administración del presidente estadounidense, George W. Bush,
representa un obstáculo para la protección de animales y plantas
amenazadas o en peligro de extinción, publicó hoy el diario The
Washington Post.
De acuerdo con la fuente, al llegar Bush a la Casa Blanca, en
enero de 2001, crecieron las desatenciones, trámites burocráticos y
decisiones contrarias a las propuestas científicas de incluir nuevas
especies en tales categorías.
En ocasiones la responsabilidad recae sobre el Departamento del
Interior, entidad encargada de preservar los recursos naturales,
pero en realidad las verdaderas causas son las directivas
procedentes del nivel superior, señaló el artículo del rotativo.
Dicho comportamiento -agregó el Post- cambió drásticamente la
manera de interpretar la Ley de Especies en Peligro de Extinción
(ESA), vigente desde 1973, considerada la norma jurídica más
abarcadora en materia de medio ambiente de las decenas promulgadas
en Estados Unidos.
Las demoras y los nuevos métodos adoptados redujeron la cantidad
de animales y plantas incorporadas a las listas.
Durante los dos mandatos de Bush, sólo 59 especies domésticas han
recibido la protección, cifra casi equivalente a las amparadas por
la ESA en cada uno de los cuatro años de gobierno de su padre,
George H. Bush (1989-1993), apuntó el periódico.
Por su parte, el ex presidente William Clinton (1993-2001) sumó a
los inventarios un promedio anual de 62 variedades de organismos.
El diario ilustró la situación al abordar la gestión de Dirk
Kempthorne, quien asumió el mando del Departamento del Interior en
mayo de 2006.
Desde entonces, ninguna especie recibió el beneplácito de los
funcionarios para ser considerada amenazada o en peligro de fenecer.
Resulta tan grave el desinterés oficial, que la agrupación
WildEarth Guardian tuvo como única alternativa presentar un pleito
en la corte para proteger 681 especies de una sola vez.
Se trata de un fenómeno urgente y algo debemos hacer al respecto,
lamentó Nicole Rosmarino, directora de la entidad dedicada a
conservar la naturaleza.
Mariposas, caracoles, y gran variedad de plantas y criaturas,
necesitan nuestra ayuda, explicó Rosmarino, quien calificó de
criminal la postura asumida por la administración Bush.
Según el Washington Post, con frecuencia instituciones y
ciudadanos abandonan su objetivo de incorporar elementos a las
listas, ante la compleja red de regulaciones y trabas existentes.
Los científicos estiman en unas 280 las especies domésticas que a
estas alturas debieran estar bajo la protección oficial.