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El panorama iraquí estuvo marcado hoy por ataques puntuales dela
resistencia que ocasionaron más de una decena de bajas entre las
fuerzas de seguridad nacional.
La acción más mortífera se produjo en Mosul, provincia de Nineveh,
donde un comando suicida explotó un coche bomba dentro de una base
militar y causó la muerte de al menos 13 policías y heridas a otros
42, según fuentes policiales.
El conductor penetró con el vehículo hasta el interior de la base
sin que pudiera ser detenido por los agentes y una vez dentro hizo
estallar la carga dinamitera. En el incidente resultaron lesionados,
también, 12 civiles, según testigos.
Mientras, la fortificada Zona Verde, donde se encuentra la sede
del gobierno iraquí e importantes instalaciones como las embajadas
de Estados Unidos y Gran Bretaña, fue bombardeada con morteros,
informaron fuentes oficiales.
Según testigos, unas 10 detonaciones se escucharon a partir de
las 6 de la mañana en la céntrica zona de Bagdad y cuatro horas
después otros proyectiles impactaron nuevamente en esa área.
Reportes de prensa aseguran que no hubo víctimas mortales, sólo
dos transeúntes heridos.
Hasta el momento ningún grupo de la insurgencia reivindicó el
ataque, pero algunas fuentes especulan sobre la posibilidad de que
sean acciones del Ejército de el-Mahdí, que lidera el clérigo
Muqtada al-Sadr, que tiempo atrás provocó grandes pérdidas a las
tropas de ocupación.
Esa milicia decretó un alto la fuego de seis meses a finales del
pasado año el cual caducó en febrero, y aunque no hubo un
pronunciamiento oficial sobre el comienzo de las acciones, todo
indica que ya están actuando, recordaron medios de prensa.
En las últimas semanas los ataques y atentados de la resistencia
se intensificaron y aumentó el número de bajas entre las filas del
ejército estadounidense y al policía iraquí.
En tanto, un tiroteo indiscriminado perpetrado por un grupo de
hombres armados dejó un saldo de siete muertos y 16 heridos en el
sur de Bagdad, de acuerdo con reportes policiales