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El gobierno mexicano señaló que continúa el incremento de la
deportación de connacionales desde Estados Unidos producto de la
aplicación de más regulaciones punitivas.
La Comisionada del Instituto Nacional de Migración (INM), Cecilia
Romero, admitió que tras registrarse la expulsión de medio millón de
mexicanos de territorio norteamericano durante el pasado 2007, la
cifra de las deportaciones sigue en aumento.
Una de las razones de ello es la vigencia de la denominada Ley de
Arizona, la cual castiga con importantes multas y hasta retirada de
licencias a las empresas que contraten a trabajadores
indocumentados.
Eso provocó el más alto índice de repatriaciones de mexicanos y
hasta multiplicación de denuncias por la violación de sus derechos
humanos llegando hasta separarlos de hijos pequeños que quedan
abandonados en Estados Unidos.
El gobierno mexicano está preocupado, y actualmente espera que
los mayores flujos de mexicanos expulsados lleguen al país por la
zona de Nogales, en el estado de Sonora, añadió la funcionaria.
Ante esta delicada situación, el Instituto dará inicio el próximo
31 de marzo a la aplicación de un programa de repatriación para
evitar a los mexicanos ser víctimas del crimen organizado con la
promesa de devolverlos a la nación vecina.
Diversas dependencias y niveles de gobierno coordinarán ayuda de
emergencia a los emigrados que regresan suministrándoles comida,
albergue y cooperación para tratar de lograr la reinserción en su
comunidad de origen, manifestó Romero.
Los emigrantes, en su intento de cruzar la frontera hacia Estados
Unidos, transitan por lugares cada vez más peligrosos obligados por
la represión de fuerzas migratorias estadounidenses, especialmente
la temida Patrulla Fronteriza.