"Aquel día él andaba con su hijo Richard que por entonces tenía
como 12 años, el niño lo vio todo". No importó. El criminal tenía un
objetivo: apretar el gatillo y disparar certeramente. Le atravesó la
yugular. Eulalio murió casi al instante. La acción la reivindicó la
organización terrorista Omega 7. Luego, con la misma arma, el asesino
ultimó al diplomático cubano Félix García el 11 de septiembre de 1980.
"Eso se supo por el propio Crispín Remón. Él declaró lo que había
hecho y cómo. Además, la información aparece claramente en documentos
desclasificados del FBI", recuerda Félix en su diálogo con Granma
durante uno de los recesos de la reunión de Cubanos Residentes en el
Exterior contra el Bloqueo y el Terrorismo que concluyó ayer en La
Habana y que le rindió homenaje a Eulalio Negrín y a Carlos Muñiz.
Eulalio era cinco años mayor que Félix, nació el 12 de febrero de
1941 y marchó a Estados Unidos en 1962. Nunca rompió lazos con su
tierra natal. "Es más, muy pronto se percató de todos los problemas de
la sociedad norteamericana y en 1964 forma parte de un grupo de ayuda
a los refugiados cubanos. Trabajaba mucho por la reunificación
familiar".
Fue así como hizo varios viajes a la Isla. "Cuando se funda el
Comité de los 75, que fue uno de los primeros intentos por lograr la
reunificación familiar y regularizar los viajes de EE.UU. a Cuba, e
incluso de normalizar las relaciones entre los dos gobiernos, Eulalio
se integró".
"Las veces que vino al país se percató de los daños del bloqueo
contra nuestro pueblo". Él había fundado en 1978 el Programa Cubano en
New Jersey y por eso decide incorporar el tema a ese proyecto.
"Pensaba que el bloqueo había que eliminarlo cuanto antes", precisa
Félix, jubilado, pero imparte clases en una sede universitaria en San
José de las Lajas.
"Asesinan a Carlos Muñiz Varela en abril de 1979 en Puerto Rico y a
Eulalio le ponen una bomba en el local del Programa Cubano el 25 de
marzo, el mes anterior, y fallaron. Los terroristas sabían que él
solía trabajar hasta muy avanzada la madrugada. Omega 7 lo estaba
acechando, le pasaban avisos de "te queda un mes y siete días"... ya
él no podía dormir dos días en el mismo lugar.
"Después tuve la posibilidad de conocer a Crispín, porque estuve en
el juicio que se les hizo a él, a Posada Carriles, a Gaspar Jiménez
Escobedo y Guillermo Novo Sampoll, por lo del intento de atentado a
Fidel durante la Cumbre Iberoamericana de Panamá en el año 2000".
¿Qué impresión le causaron Crispín, Posada, Gaspar Jiménez Escobedo
y Guillermo Novo Sampoll?
Gente muy fría, sin escrúpulos ni sentimientos. A Crispín lo vi
como a tres metros de mí. Fue tremendo aquello. Incluso observé que en
las sesiones del juicio iban con una ropa por la mañana y con otra por
la tarde, eran presos con muchas facilidades.
¿Qué opinión le merece que los Posada Carriles, los Bosch, los
Crispín¼ anden sueltos?
Es una prueba más de la política de doble rasero del gobierno de
Estados Unidos.
No dudo incluso que en todo este proceso que tiene pendiente
Carriles, el presidente Bush, antes de terminar el mandato, haga lo
mismo que su padre, que le dio el indulto a Orlando Bosch, personaje
que al enterarse de la muerte de mi hermano y de Muñiz dijo: "esos son
los primeros, vamos a acabar con los 75", o sea los integrantes de ese
primer comité de emigrados que viajó a Cuba buscando la reunificación.
¿Por qué las heridas no cierran?
Cuando uno pierde a un familiar eso no se olvida nunca, mucho menos
si fue víctima de un acto tan terrible como ese. Cada vez que hablo
del tema me resulta muy difícil —se le humedecen los ojos— porque yo
tuve que darle la noticia a mi madre.
¿Qué vínculos usted haría entre el asesinato de Eulalio y el caso
de los Cinco?
No se puede hablar del terrorismo contra Cuba, que ha causado la
muerte de personas como mi hermano, sin mencionar el caso de Fernando,
Gerardo, René, Antonio y Ramón, porque ellos eran nuestros ojos allá
para alertar y prevenir que gente como Crispín y Posada Carriles siga
haciendo impunemente de las suyas.