Pedro Crispín sigue libre

A Félix Negrín se le quiebra la voz cuando menciona el nombre del asesino de su hermano. Rindió homenaje a Eulalio Negrín y a Carlos Muñiz reunión de Cubanos Residentes en el Exterior contra el Bloqueo y el Terrorismo

DEISY FRANCIS MEXIDOR
Francis_mexidor@granma.cip.cu

"Se llama Pedro Crispín Remón Rodríguez y hoy vive libre en Miami". La voz se le crispa a Félix Negrín cuando menciona ese nombre. No es para menos, se trata del asesino de su hermano Eulalio. Fue el 25 de noviembre de 1979. Para Félix nunca será historia pasada.

Para Félix Negrín las heridas no cierran.

"Aquel día él andaba con su hijo Richard que por entonces tenía como 12 años, el niño lo vio todo". No importó. El criminal tenía un objetivo: apretar el gatillo y disparar certeramente. Le atravesó la yugular. Eulalio murió casi al instante. La acción la reivindicó la organización terrorista Omega 7. Luego, con la misma arma, el asesino ultimó al diplomático cubano Félix García el 11 de septiembre de 1980.

"Eso se supo por el propio Crispín Remón. Él declaró lo que había hecho y cómo. Además, la información aparece claramente en documentos desclasificados del FBI", recuerda Félix en su diálogo con Granma durante uno de los recesos de la reunión de Cubanos Residentes en el Exterior contra el Bloqueo y el Terrorismo que concluyó ayer en La Habana y que le rindió homenaje a Eulalio Negrín y a Carlos Muñiz.

Eulalio era cinco años mayor que Félix, nació el 12 de febrero de 1941 y marchó a Estados Unidos en 1962. Nunca rompió lazos con su tierra natal. "Es más, muy pronto se percató de todos los problemas de la sociedad norteamericana y en 1964 forma parte de un grupo de ayuda a los refugiados cubanos. Trabajaba mucho por la reunificación familiar".

Fue así como hizo varios viajes a la Isla. "Cuando se funda el Comité de los 75, que fue uno de los primeros intentos por lograr la reunificación familiar y regularizar los viajes de EE.UU. a Cuba, e incluso de normalizar las relaciones entre los dos gobiernos, Eulalio se integró".

"Las veces que vino al país se percató de los daños del bloqueo contra nuestro pueblo". Él había fundado en 1978 el Programa Cubano en New Jersey y por eso decide incorporar el tema a ese proyecto. "Pensaba que el bloqueo había que eliminarlo cuanto antes", precisa Félix, jubilado, pero imparte clases en una sede universitaria en San José de las Lajas.

"Asesinan a Carlos Muñiz Varela en abril de 1979 en Puerto Rico y a Eulalio le ponen una bomba en el local del Programa Cubano el 25 de marzo, el mes anterior, y fallaron. Los terroristas sabían que él solía trabajar hasta muy avanzada la madrugada. Omega 7 lo estaba acechando, le pasaban avisos de "te queda un mes y siete días"... ya él no podía dormir dos días en el mismo lugar.

"Después tuve la posibilidad de conocer a Crispín, porque estuve en el juicio que se les hizo a él, a Posada Carriles, a Gaspar Jiménez Escobedo y Guillermo Novo Sampoll, por lo del intento de atentado a Fidel durante la Cumbre Iberoamericana de Panamá en el año 2000".

¿Qué impresión le causaron Crispín, Posada, Gaspar Jiménez Escobedo y Guillermo Novo Sampoll?

Gente muy fría, sin escrúpulos ni sentimientos. A Crispín lo vi como a tres metros de mí. Fue tremendo aquello. Incluso observé que en las sesiones del juicio iban con una ropa por la mañana y con otra por la tarde, eran presos con muchas facilidades.

¿Qué opinión le merece que los Posada Carriles, los Bosch, los Crispín¼ anden sueltos?

Es una prueba más de la política de doble rasero del gobierno de Estados Unidos.

No dudo incluso que en todo este proceso que tiene pendiente Carriles, el presidente Bush, antes de terminar el mandato, haga lo mismo que su padre, que le dio el indulto a Orlando Bosch, personaje que al enterarse de la muerte de mi hermano y de Muñiz dijo: "esos son los primeros, vamos a acabar con los 75", o sea los integrantes de ese primer comité de emigrados que viajó a Cuba buscando la reunificación.

¿Por qué las heridas no cierran?

Cuando uno pierde a un familiar eso no se olvida nunca, mucho menos si fue víctima de un acto tan terrible como ese. Cada vez que hablo del tema me resulta muy difícil —se le humedecen los ojos— porque yo tuve que darle la noticia a mi madre.

¿Qué vínculos usted haría entre el asesinato de Eulalio y el caso de los Cinco?

No se puede hablar del terrorismo contra Cuba, que ha causado la muerte de personas como mi hermano, sin mencionar el caso de Fernando, Gerardo, René, Antonio y Ramón, porque ellos eran nuestros ojos allá para alertar y prevenir que gente como Crispín y Posada Carriles siga haciendo impunemente de las suyas.

Posdata

Su muerte ya estaba anunciada. El 15 de agosto del propio año 1979, Eulalio Negrín había alertado en una carta a su familia y a las autoridades cubanas que recibía constantes amenazas contra su vida y que si, por alguna casualidad, le sucedía algo culpaba a los "cubanos anticomunistas y mafiosos a nivel local, estatal y federal". En la misiva pidió que su cuerpo descansara en su natal Cuba.

 

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