WASHINGTON, 21 de marzo.— La campaña presidencial de EE.UU. fue
sacudida hoy por un escándalo en la administración de George W.
Bush, al confirmarse que empleados habían "husmeado" en el historial
de los pasaportes de Hillary Clinton, Barack Obama y John McCain,
reportó EFE.
El Departamento de Estado no tuvo otra salida que dar la cara
ante la opinión pública por las infracciones producidas en pocos
meses en la Oficina del Servicio de Pasaportes, cuando unos
empleados revisaron, sin autorización, los archivos de los
pasaportes de los tres aspirantes a la Casa Blanca.
El primer incidente que salió a la luz fue el que involucraba a
Barack Obama, cuyo derecho a la privacidad fue violado en tres
ocasiones: el 9 de enero, el 21 de febrero, y el 14 de marzo.
El Departamento de Estado reconoció el jueves los hechos y
anunció el despido de dos empleados involucrados en el "espionaje" y
medidas disciplinarias contra un tercero.
A raíz del escándalo, el gobierno inició una investigación más
amplia para averiguar si también habían sido revisados los archivos
de los otros dos aspirantes a la Casa Blanca. Sus sospechas fueron
confirmadas.
El portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, admitió
hoy que el archivo de Clinton fue revisado el año pasado por un
empleado en prácticas, al que no se le ocurrió nada mejor que
introducir en el sistema el nombre de la ex primera dama.
La investigación también arrojó que uno de los empleados que
indagó en el historial de Obama —el que fue sancionado sin ser
despedido— también había escrutado, a principios de año, los datos
del candidato republicano, John McCain.
La secretaria de Estado, Condoleezza Rice, llamó por teléfono a
los aspirantes demócratas Obama y Clinton para disculparse por el
incidente, y tenía previsto hacer lo propio con McCain, quien se
encuentra de viaje en París.
El gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, el político
hispano de más alto rango en el país, otorgó su respaldo a Barack
Obama para la nominación presidencial demócrata, al considerar que
él puede unir al país.
El gobernante también consideró que Obama puede restaurar la
imagen de Estados Unidos en el mundo.