Leonardo Maura, especialista del Centro Meteorológico Provincial,
explicó a Granma que el fenómeno, conocido como mar de leva o
mar de fondo, fue provocado por un fuerte anticiclón migratorio
ubicado en el Atlántico, al norte de Cuba, el cual generó trenes de
olas que en ocasiones rebasaron los cinco metros de altura y vientos
de 40 kilómetros por hora, con rachas superiores.
Si bien en la tarde-noche de ayer se observaba un retorno
paulatino a la normalidad, este no era absoluto pues, hasta el final
de la mañana de hoy, se pronosticaban fuertes marejadas con peligro
para embarcaciones menores en todo el litoral norte de la provincia,
con posibles inundaciones costeras en zonas bajas, como el malecón
baracoense.
Un total de 800 personas fueron evacuadas por la intensidad de
las olas, las cuales destrozaron una veintena de casas, el círculo
infantil Eddy González y un Mercado Agropecuario; dañaron la pista
del aeropuerto Gustavo Rizo (impidiendo los vuelos) y a más de un
centenar de inmuebles, entre ellos un parque infantil y el hotel La
Rusa.
Desde el primer momento fueron activados el Consejo de Defensa
Municipal y los Consejos de Defensa de Zona en el área azotada, lo
cual propició enfrentar con éxito la evacuación de personas y
preservar en lo posible los recursos de la economía. Las sorpresivas
inundaciones por penetración del mar se produjeron sin caer una gota
de lluvia en Baracoa.
Los principales dirigentes del Partido y del Gobierno en la
provincia se personaron ayer en la Ciudad Primada de Cuba para
evaluar en detalles la situación y apoyar a los pobladores del
territorio.