Una mirada al sida

Los “barcos” de Luc Montagnier

José A. de la Osa

En una visita que realizó a Cuba a finales del pasado siglo, el profesor Luc Montagnier, descubridor en 1983 del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), relató en una conferencia de prensa la historia de un hipotético pueblo que había estado amenazado durante años de una inundación: la del sida.

Cuando al fin todo se inunda y los habitantes de la región se ven obligados a huir ––narró entonces––, para ello solo tenían tres opciones: el barco de abstenerse, el barco de la fidelidad y el barco del preservativo, comunicados por una passarela por la que se podía transitar de uno a otro.

A casi una década de esa visita, el mensaje dejado por el científico francés mantiene plena vigencia: la educación es el pilar fundamental para la prevención del virus del sida, y aunque los medicamentos existentes en la actualidad son capaces de prolongar la vida de las personas infectadas, continúa siendo una grave enfermedad.

De ahí la importancia de programas permanentes de educación dirigidos a que la población en activo sexualmente incremente la percepción del riesgo de infección y eleve la autorresponsabilidad.

La doctora María Isela Lantero Abreu, jefa del Programa Nacional de Prevención y Control de las Infecciones de Transmisión Sexual y el VIH-sida, indicó a Granma que no obstante los altos niveles educacionales de nuestra población, se muestran aún "lagunas en el conocimiento" de cómo se contrae el virus del sida.

Sondeos desarrollados en países de distintos continentes han revelado que un 50% de las personas entre 15 y 24 años tienen ideas equivocadas sobre las vías de trasmisión de este virus, precisamente la etapa de la vida cuando la mayoría de las personas comienzan su actividad sexual.

Por ello es importante recordar que los fluidos corporales que comprobadamente pueden transmitir el VIH son la sangre, el semen, las secreciones vaginales y la leche materna, y la vía de infección que origina el mayor número de casos es la sexual. También es posible su difusión por transfusiones sanguíneas y jeringuillas compartidas entre adictos a drogas inyectables y de madre a hijo durante el embarazo, el parto o a través de la lactancia materna.

De las 7 611 personas con VIH o sida que viven actualmente en nuestro país, el 80% son del sexo masculino, fundamentalmente hombres que tienen sexo con otros hombres y con mujeres (bisexuales).

El pasado 2007 fueron diagnosticados 1 217 portadores del VIH, con una mayor prevalencia en las edades comprendidas entre los 24 y 49 años, y desde el 2003 se viene observando una tendencia de crecimiento en las personas con más de 60 años y también en las mujeres.

A juicio de la doctora Lantero, los "impactos" alcanzados por el programa cubano de promoción y prevención se reflejan sobre todo en los menores de 24 años, entre los cuales se ha incrementado el uso del condón o preservativo ––"aunque no lo suficiente aún", subraya–– , atendiendo a que es mucho más fácil cambiar hábitos y conductas entre personas más jóvenes que en los adultos.

Mientras la ciencia continúa en los hasta ahora frustrados esfuerzos por encontrar una vacuna que proteja contra el virus del sida, o un medicamento que cure la enfermedad, lo esencial es tener presente que no existe sexo seguro sin protección.

A no dudarlo, las opciones planteadas por Luc Montagnier mantienen plena vigencia: fidelidad, abstención o preservativo.

 

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