La correspondencia se multiplicó en los últimos días con llamadas telefónicas, cartas y mensajes electrónicos de muchos lectores en torno a la publicación el pasado viernes del comentario Sería imperdonable que hipotecáramos el futuro. A partir de la diversidad de criterios y preocupaciones sobre los temas económicos, publicamos hoy tres opiniones, con las que se puede estar o no de acuerdo.

Imperdonable

Estimados compañeros de Granma:

Es cierto que a ustedes les toca informar, pero pienso que otros debían partir lanzas y dar sus opiniones e ideas, sobre todo educativas, como lo que explicaron en el periódico del pasado viernes. No puede ser que dejemos solo a Raúl para hacer la necesaria labor educativa; ustedes saben bien lo que la población planteó, y por lo que a mí llega, hace falta mucha, muchísima educación económica...

Insisto que funcionarios conocedores de finanzas, economía y el banco tienen que salir a explicar y hasta correr el riesgo de no resultar simpáticos. Los felicito, pero también aprovecho para reiterar que se tiene que hacer más por muchos otros.

W. Rodríguez

Desacuerdo

Hace ya varios días leí en Granma un artículo en el que comentaba, entre otros un asuntos de interés, lo relativo a la posible eliminación de la doble moneda en Cuba. Cuando lo leí por primera vez no entendí lo que usted quería decir, pero luego de leerlo nuevamente y comentarlo en mi marco familiar llegué a la conclusión de que usted había hecho un enfoque que no es el que espera por lo menos una parte de la población que tenemos los pies sobre la tierra y que como nos ha dicho Raúl, no esperamos milagros.

El comentario sobre el particular es que para dejar de existir en la práctica la doble moneda para la población, en lo empresarial no sería así, bastaría con decirse que usted puede adquirir productos en las Tiendas recaudadoras de divisa pagando con las dos monedas y punto. No habría ninguna crisis, nadie vaciaría las tiendas y así de sencillo dejamos de tener dos monedas.

Si esto va aparejado a un fortalecimiento del CUP con la decisión de que el cambio sería a razón de 20 CUP por un CUC en lugar de los 25 que hay actualmente, mucho mejor, ya que esto significaría un aumento general de salarios para todo nuestro pueblo.

¿Qué pienso permitiría esto? Primero quitarnos de arriba la doble moneda y luego decidir si nos quedamos con los CUC (para mí mucho más confiables por su calidad) o con los CUP tradicionales. En el mundo ha sido práctica el cambiar la denominación de las monedas, así que no haríamos ninguna barrabasada. Lo hizo recientemente Venezuela.

A mí nunca me ha mortificado que los detractores de la Revolución nos acusen de ganar 20 CUC al mes, pues siempre he ripostado con lo que Fidel nos ha enseñado: no pago vivienda, ni servicios de salud, ni escuela para mis hijos y recibo una canasta subsidiada por el estado, que aunque realmente no alcanza (sobre todo en provincias, no tanto en la capital), nos ayuda a sortear los gastos. Incluso podríamos recibir nuestro salario en ambas monedas, previo acuerdo sindical.

En segundo lugar, y quiero que a esto le preste especial atención, nos ayudaría a comprender mejor los disparatados salarios que reciben los que tienen estimulación en CUC, que no es la mayoría de nuestro pueblo y de lo que se excluye la Educación y la Salud (para los que no han estado en misiones) respecto a otros que son estimulados con estas monedas en cuantías que superan, en muchas empresas, los 30 CUC mensuales. Además nos ayudaría a entender también por qué el flujo de trabajadores hacia esas labores, no siempre las más productivas ni las más necesarias, donde la dieta para salir fuera del municipio la reciben en CUC y en cantidades exageradas si se compara con las que recibimos los trabajadores del MINAZ o MINAGRI.

No deseo cansarlo ni ocupar su tiempo con más argumentos. Pienso que como persona inteligente con lo que he escrito tenga suficientes argumentos para comprender el porqué discrepo del enfoque dado por usted al asunto.

Muchas gracias.

Qué saber y qué hacer para no hipotecar nuestro futuro

Me parece que el tema abordado en el artículo, Sería imperdonable que hipotecáramos el futuro, da en la diana de la temática que más se trata a nivel de pueblo, la situación económica del país, en respuesta a incertidumbres, perspectivas y medidas para "arreglarla" a partir de las medidas que se manejan por los "economistas" populares, que hay tantos como "politólogos" y "médicos", porque así somos los cubanos, que también sabemos más de pelota que los árbitros...

Aunque yo encontré el artículo muy atinado y clarísimo en sus percepciones, me consta, porque hasta recibí una llamada de un familiar en el exterior que interpretó equivocadamente algo dicho en el artículo¼ que algunos tomaron el rábano por las hojas y no entendieron correctamente lo que hay que entender, en qué situación real estamos y cuáles son las perspectivas.

Hay tendencia al facilismo, la banalidad, la superficialidad en el conocimiento y enfoque de la realidad nacional, en particular la situación económica. Por otra parte, es muy difícil, por la complejidad del tema y los términos que explican los problemas económicos, entender y conocer con palabras accesibles y comprensibles para el ciudadano promedio lo que está pasando y sobre todo, lo que puede pasar¼

Oigo repetidamente a los que opinan que hay que "desaparecer la doble moneda" pero sin que nadie me sepa decir qué quieren lograr con eso, cuál moneda es la que tiene o va a desaparecer, cómo se va a hacer para que no se produzca un verdadero descalabro económico¼

No me considero economista para aventurar fórmulas, espero que los expertos lo estén pensando y analizando muy bien y cuando las cosas sucedan, afecten lo menos posible a los menos favorecidos, pues estoy consciente también de que hay desigualdad y capas con diferente poder adquisitivo en nuestra actual sociedad.

Otros hablan con ligereza de que "acaben de quitar la libreta, total para lo que dan", sin pensar lo que cuesta realmente comprar libremente un artículo de los que hoy se ofertan subsidiados y olvidando la protección que el Estado ha dado al pueblo con esa distribución equitativa...

Al menos los productos que me ofrecen actualmente por la libreta los puedo adquirir con mi pensión de jubilada, lo que no puedo decir de los productos del agro o de las shoppings.

Aprecio avidez por ver más bienes de consumo en las tiendas y me pregunto cual es el real poder adquisitivo de nuestra población, que continuamente se queja de que no tiene con que comprar esto o lo otro...no veo mentalidad de ahorro ni preocupación a pesar de lo que nos están alertando a diario, como la crisis económica internacional¼

Quiero sugerir a Granma que traten en otros artículos estos temas económicos que nos preocupan y afectan, qué consecuencias concretas, en nuestra realidad diaria y actual tienen ya o van a tener, los nefastos cambios derivados de la crisis de la economía mundial, para que tomemos mayor conciencia, adoptemos medidas a nuestro nivel, sepamos ya o lo que nos va a costar mas caro, o lo que no vamos a tener o lo que debemos cuidar y ahorrar¼

La idea esencial es exhortarlos a escribir más sobre estos tópicos especialmente tan polémicos.

M. Teran

J. R. R. Sánchez

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