Lo que muchos consideran un verdadero "pozo de petróleo"
alimentará, en fecha próxima, un turbogenerador de extracción
condensante que por sus características reduce el consumo de energía
en el proceso industrial y es capaz de producir 5 MW / hora.
Esta inversión, que asciende a 3 800 000 pesos, ahora en la etapa
final (sobre el 96% de ejecución) entregará toda su energía al SEN y
podrá amortizarse en pocos años. Por la disponibilidad del bagazo no
necesario en la fábrica —se estima en unas 40 000 toneladas— el
suministro podrá mantenerse durante el tiempo de zafra y hasta cerca
de un mes al terminar la molida.
Al ocurrir en 1975 un excesivo consumo de petróleo en la
fabricación del azúcar, algo alarmante ante el elevado precio que
alcanzaba entonces el barril —imagínense la situación de hoy—,
comienzan las medidas para ahorrar combustibles convencionales y se
fue a la sustitución gradual del petróleo por el bagazo. Actualmente
el esquema energético de los centrales se basa en la combustión de la
biomasa cañera (bagazo) para hacer funcionar las calderas de vapor.
El incremento de la generación de electricidad en los ingenios y su
entrega a la red nacional adquiere estratégica importancia dada la
indetenible tendencia alcista de los precios del combustible
convencional. Los antecedentes demuestran, según los expertos, que el
aprovechamiento energético del bagazo, su uso integral y eficiente
permite obtener en una zafra el equivalente de 400 kg de fuel oil por
cada tonelada de azúcar que se produzca.
La industria azucarera se autoabastece hoy de electricidad en la
casi totalidad de las provincias y las que no lo hacen, menos una,
alcanzan el 90% o más. Esto permite suministrarle de conjunto al SEN
12 GW / h que equivale al 4% de todo lo que generan los ingenios
activos. Sobresalen por sus aportes significativos Villa Clara, Sancti
Spíritus, Camagüey, Matanzas, Cienfuegos y Holguín.
Los centrales Panchito Gómez Toro, Mario Muñoz Monroy, Carlos
Manuel de Céspedes, Panamá, Enrique Varona, Melanio Hernández y el
Héctor Rodríguez tributan a la red nacional, dado su efectivo trabajo
en esa área, sobrantes que oscilan entre el 52 y el 24%.
Hay entidades que por sus bajas moliendas tienen un pobre desempeño
en la generación y requieren electricidad del Sistema. Los más
rezagados son el Abraham Lincoln, Amancio Rodríguez, Chile y el Manuel
Tames.
El turbogenerador que se instala en el municipio de Carlos Manuel
de Céspedes, en Camagüey, es calificado como una obra de artistas
empeñados en lograr lo que parecía irrealizable: armar y poner en su
lugar cada pieza de este rompecabezas. Han sido tantas las
dificultades, tropiezos y gestiones en la provincia y fuera de esta,
que solo la voluntad y la necesidad de darle valor de uso al bagazo,
evitar que se pierda y contribuir, aunque modestamente, al Programa
Energético, coloca a sus protagonistas a un paso de la puesta en
marcha, asegura José Menéndez, el inversionista.
Explicó que el turbogenerador, que sirvió de elemento matriz,
estaba sin funcionar en la Organización Básica Eléctrica, en Ciego de
Ávila, pero habilitado su mecanismo para trabajar con diésel. A partir
de ahí empezó la maratónica e incesante búsqueda de piezas,
componentes y otros elementos para completar el proyecto. Solo hubo
que adquirir en el exterior los cables de enlace de alto voltaje.
Nunca faltó el valioso apoyo de innovaciones, adaptaciones e
inventivas de experimentados trabajadores y técnicos decididos a
vencer las dificultades y a no desmayar en el empeño. Describir la
ficha técnica sería algo interminable, una relación que muy poco
aportaría.
A los beneficios técnicos y económicos que reportará el
turbogenerador alimentado por bagazo, los especialistas añaden que se
trata de un portador energético renovable, compatible con el medio
ambiente y de pronta reposición. En un año, con la atención adecuada,
es posible disponer de una planta con fibras suficientes para generar
cantidades similares de biomasa.
También se reducen las pérdidas eléctricas por transmisión y
distribución, al acercar la generación a los consumidores. El que se
monta en el Céspedes producirá, en el tiempo que opere, mucho más
energía que las necesidades diarias del municipio.
Los resultados reflejan que, no obstante la gradual mejoría de los
últimos años, no se aprovechan al máximo y con la eficiencia
necesaria, las posibilidades que ofrece la biomasa cañera en la
generación de electricidad. La inversión del Céspedes busca
precisamente contribuir a una mayor participación en la sustitución de
combustibles fósiles.
Cierto que la reducción de la capacidad productiva azucarera al
aplicarse la tarea Álvaro Reynoso disminuye los niveles de generación,
pero siguen activos los ingenios más eficientes. Esto, además de
favorecer la economía de la empresa, reduce el gasto neto de energía
en el sector.
Los estudios indican que todavía en el uso integral y eficiente del
bagazo quedan nacionalmente reservas por aprovechar.