¡A donde irá a parar esa montaña de bagazo!

Ese combustible renovable, no contaminante, alimentará el turbogenerador de 5 MW que se monta en el central Carlos Manuel de Céspedes. Producirá en zafra y un poco más allá, por encima de la electricidad que consume su municipio

Juan Varela Pérez
juan.pvp@granma.cip.cu

La montaña de bagazo que tiene en jaque al Carlos Manuel de Céspedes, uno de los centrales que más energía sobrante aporta al Sistema Electroenergético Nacional (SEN), pronto dejará de ser un "problema" para el desempeño de su zafra. Ni los envíos hacia otros ingenios cercanos, necesitados de ese combustible, detienen el crecimiento del volumen.

Foto: Otmaro RodríguezUna verdadera montaña de bagazo que en poco tiempo dejará de ser un problema para transformarse en energía eléctrica.

Lo que muchos consideran un verdadero "pozo de petróleo" alimentará, en fecha próxima, un turbogenerador de extracción condensante que por sus características reduce el consumo de energía en el proceso industrial y es capaz de producir 5 MW / hora.

Esta inversión, que asciende a 3 800 000 pesos, ahora en la etapa final (sobre el 96% de ejecución) entregará toda su energía al SEN y podrá amortizarse en pocos años. Por la disponibilidad del bagazo no necesario en la fábrica —se estima en unas 40 000 toneladas— el suministro podrá mantenerse durante el tiempo de zafra y hasta cerca de un mes al terminar la molida.

Al ocurrir en 1975 un excesivo consumo de petróleo en la fabricación del azúcar, algo alarmante ante el elevado precio que alcanzaba entonces el barril —imagínense la situación de hoy—, comienzan las medidas para ahorrar combustibles convencionales y se fue a la sustitución gradual del petróleo por el bagazo. Actualmente el esquema energético de los centrales se basa en la combustión de la biomasa cañera (bagazo) para hacer funcionar las calderas de vapor.

El montaje del turbogenerador es una de las obras de mayor significación acometida en los últimos tiempos en el central Carlos Manuel de Céspedes.

El incremento de la generación de electricidad en los ingenios y su entrega a la red nacional adquiere estratégica importancia dada la indetenible tendencia alcista de los precios del combustible convencional. Los antecedentes demuestran, según los expertos, que el aprovechamiento energético del bagazo, su uso integral y eficiente permite obtener en una zafra el equivalente de 400 kg de fuel oil por cada tonelada de azúcar que se produzca.

La industria azucarera se autoabastece hoy de electricidad en la casi totalidad de las provincias y las que no lo hacen, menos una, alcanzan el 90% o más. Esto permite suministrarle de conjunto al SEN 12 GW / h que equivale al 4% de todo lo que generan los ingenios activos. Sobresalen por sus aportes significativos Villa Clara, Sancti Spíritus, Camagüey, Matanzas, Cienfuegos y Holguín.

Los centrales Panchito Gómez Toro, Mario Muñoz Monroy, Carlos Manuel de Céspedes, Panamá, Enrique Varona, Melanio Hernández y el Héctor Rodríguez tributan a la red nacional, dado su efectivo trabajo en esa área, sobrantes que oscilan entre el 52 y el 24%.

Hay entidades que por sus bajas moliendas tienen un pobre desempeño en la generación y requieren electricidad del Sistema. Los más rezagados son el Abraham Lincoln, Amancio Rodríguez, Chile y el Manuel Tames.

El turbogenerador que se instala en el municipio de Carlos Manuel de Céspedes, en Camagüey, es calificado como una obra de artistas empeñados en lograr lo que parecía irrealizable: armar y poner en su lugar cada pieza de este rompecabezas. Han sido tantas las dificultades, tropiezos y gestiones en la provincia y fuera de esta, que solo la voluntad y la necesidad de darle valor de uso al bagazo, evitar que se pierda y contribuir, aunque modestamente, al Programa Energético, coloca a sus protagonistas a un paso de la puesta en marcha, asegura José Menéndez, el inversionista.

Explicó que el turbogenerador, que sirvió de elemento matriz, estaba sin funcionar en la Organización Básica Eléctrica, en Ciego de Ávila, pero habilitado su mecanismo para trabajar con diésel. A partir de ahí empezó la maratónica e incesante búsqueda de piezas, componentes y otros elementos para completar el proyecto. Solo hubo que adquirir en el exterior los cables de enlace de alto voltaje. Nunca faltó el valioso apoyo de innovaciones, adaptaciones e inventivas de experimentados trabajadores y técnicos decididos a vencer las dificultades y a no desmayar en el empeño. Describir la ficha técnica sería algo interminable, una relación que muy poco aportaría.

A los beneficios técnicos y económicos que reportará el turbogenerador alimentado por bagazo, los especialistas añaden que se trata de un portador energético renovable, compatible con el medio ambiente y de pronta reposición. En un año, con la atención adecuada, es posible disponer de una planta con fibras suficientes para generar cantidades similares de biomasa.

También se reducen las pérdidas eléctricas por transmisión y distribución, al acercar la generación a los consumidores. El que se monta en el Céspedes producirá, en el tiempo que opere, mucho más energía que las necesidades diarias del municipio.

Los resultados reflejan que, no obstante la gradual mejoría de los últimos años, no se aprovechan al máximo y con la eficiencia necesaria, las posibilidades que ofrece la biomasa cañera en la generación de electricidad. La inversión del Céspedes busca precisamente contribuir a una mayor participación en la sustitución de combustibles fósiles.

Cierto que la reducción de la capacidad productiva azucarera al aplicarse la tarea Álvaro Reynoso disminuye los niveles de generación, pero siguen activos los ingenios más eficientes. Esto, además de favorecer la economía de la empresa, reduce el gasto neto de energía en el sector.

Los estudios indican que todavía en el uso integral y eficiente del bagazo quedan nacionalmente reservas por aprovechar.

 

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