Orquesta Siglo XX: danzón eterno

OMAR VÁZQUEZ
omar.vc@granma.cip.cu

Quién nos iba a decir que setenta años después de su salida al mundo la orquesta Siglo XX seguiría marcando la pauta del danzón, con sus aires originales y un aura de leyenda.

Juan Pablo Miranda, artífice de la Siglo XX.

Cierto que el recuerdo de Antonio María Romeu, Cheo Belén Puig, Chepín-Chovén, la charanga del benemérito Odilio Urfé estremece la sangre de quienes hemos confirmado nuestra raíces auténticas con el danzón, pero a la Siglo XX le dedicamos un espacio especial, por lo que ha representado en la conservación de esencias y su continuidad.

Su primer director fue el contrabajista Amparo Pérez (La Habana, 1938–1969), pero indudablemente quien fijó la ruta y el estilo, hacia la medianía de la pasada centuria responde al nombre del flautista Juan Pablo Miranda, tal vez mucho más reconocido por un bolero antológico, Mil congojas, que por el ardor que puso en la cimentación de una orquesta que hizo época.

Por la Siglo XX pasaron y le dieron lustre Barbarito Diez, Dominica Verges (cantantes) y René Hernández (pianista). Y aún hoy, con sus nuevos elementos, nos sigue dando gozo con temas emblemáticos como Fefita (José Urfé), Todavía vive el danzón (Jorge Quevedo), Almendra (Abelardo Valdés), Meditación (Cheo Belén Puig), El que más goza (Orestes López), Caballo viejo (Simón Díaz) y Tres lindas cubanas (Antonio María Romeu).

Tal como suena actualmente, la Siglo XX sigue vigente. Frank Droeshout Fernández, su actual director y sus integrantes, lo saben. Por eso dice: "Es una gran responsabilidad responder a ese legado, pues la agrupación tuvo una etapa espléndida hasta que se mantuvieron sus fundadores. El reto fue continuar haciéndolo bien, pues no es fácil insertar a los nuevos músicos en el danzón, que es un género exigente. De ahí que hagamos énfasis en el ensayo por secciones hasta que el acople salga bien, lo que reclama muchos ensayos y entrega".

Droeshout quiere compartir con los lectores una preocupación: "Aunque nuestra música está enraizada en el gusto popular, no tiene el acceso a los medios de difusión que por su jerarquía merece. Es vista como folclor y relleno para quedar bien con las normas. Pero la acogida que nos brindan en nuestras presentaciones en los más sencillos escenarios, nos compensa. A nuestra gente le gusta el danzón bien hecho, pues nunca pasa de moda".

 

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