Sitio del cimarrón

Michel Hernández
michelher@granma.cip.cu

En su célebre relato Los fugitivos, premiado en el concurso de cuentos de El Nacional de Caracas, en 1946, Alejo Carpentier traza la historia de un cimarrón que escapa al monte para zafarse de las cadenas que mordían su cuerpo (y su alma), y lanza a los cuatro vientos un grito de guerra capaz de encender el temor y despertar la violencia en sus opresores.

Desde entonces esa voz multiplicada nunca ha dormido en la mano muerta del olvido, tal como demostró Miguel Barnet, al presentar la multimedia Sitios de memoria de la Ruta del Esclavo en el Caribe latino, en el hotel Ambos Mundos de la capital cubana.

"Todos estos sitios son hoy sitios de la memoria, de lucha, de trabajo, de sangre, de sudor y de lágrimas, de oprobio de hombres y mujeres esclavizados. Así que esta multimedia es en su homenaje. Ellos están presentes aquí no como ruinas, sino como almas vivientes que respiran y viven en nuestra conciencia", dijo.

Nacido para proteger las riquezas del patrimonio material e inmaterial del Caribe, este proyecto recoge el valioso testimonio latente en 25 lugares históricos, repartidos entre Cuba, Haití, República Dominicana y Aruba.

Herman van Hoff, director de la Oficina Regional de Cultura de la UNESCO para América Latina y el Caribe, destacó que la multimedia busca preservar la diversidad de las sociedades en el siglo XXI y se distribuirá a los centros de investigación especializados en esa materia y a las bibliotecas."

Por su parte Margarita Ruiz, presidenta del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, afirmó que ese material se utilizará como referencia para el trabajo de conservación y rescate de ese legado y puso de ejemplo la labor del país en ese ámbito.

"Cuba cuenta con tres sitios monumentos nacionales incluidos en la lista del Patrimonio Mundial, que son a la vez representativos de la Ruta del Esclavo: el Valle de los ingenios, el Valle de Viñales, y el paisaje arqueológico de las primeras plantaciones cafetaleras del sur oriental de Cuba".

En fin, se trata de una multimedia que sirve de refugio a la memoria de aquellos hombres que hicieron sonar en la maleza del monte los tambores de la rebelión.

 

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