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Recientes asesinatos en centros docentes estadounidenses provocan
temor en el estudiantado y sus familiares, y atizan la polémica sobre
la seguridad de esa instalaciones, señala hoy el diario USA Today.
Confieso que cada vez chequeo mis alrededores con mayor
preocupación, lamentó Rebecca Simon, alumna de la Universidad de
Auburn, Alabama.
Simon era compañera de residencia de Lauren Burk, joven de 18 años
cuyo cadáver apareció baleado la semana pasada a dos kilómetros de esa
institución, suceso calificado de alto perfil por las autoridades, a
partir de su amplia repercusión en la prensa y la opinión pública
norteña.
Al asesinato de Burk se sumaron los de Eve Carson y Katharine Wood,
educandas de las universidades de Carolina del Norte y Arkansas,
respectivamente.
Luego de estos nuevos hechos, la posibilidad de ser impactados por
la violencia está en la mente de los colegiales y sus padres, apuntó
el instructor de defensa personal Keith Sims, quien asegura que ese
miedo disparará las solicitudes de los interesados en recibir
entrenamiento.
Por su parte, Karem Smith, madre de una discípula de la Universidad
de Georgia, explicó que con frecuencia llama a su hija para recordarle
las medidas de seguridad mínimas indispensables.
De acuerdo con USA Today, los directivos de varias unidades de
enseñanza demandaron mayor protección policial, emitieron alertas a
sus estudiantes y estimularon el uso de servicios de vehículos para
recoger a los alumnos en las escuelas.
Las estadísticas del Departamento de Justicia reflejan una
disminución en la cifra de crímenes en sedes educacionales, sin
embargo, esos datos sólo tienen en cuenta los incidentes reportados en
el interior de las instalaciones, recordó el influyente rotativo.
Organizaciones defensoras de los derechos humanos, sobrevivientes
de masacres y familiares de víctimas fatales exigen acciones concretas
para detener la violencia en universidades y demás planteles docentes
de Estados Unidos.
El activismo de estos sectores creció luego de la masacre del 14 de
febrero de este año, cuando un individuo acribilló a cinco alumnos de
la Universidad del Norte de Illinois, hirió a otos 17 y acto seguido
se suicidó.