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La candidata presidencial Hillary Clinton decidió pedir perdón por los
comentarios racistas sobre su rival Barack Obama emitidos por una de
sus colaboradoras, reportaron hoy fuentes de prensa.
Clinton afirmó que repudiaba profundamente las palabras de
Geraldine Ferraro, quien tuvo que dimitir de su cargo honorífico tras
expresar que si Obama fuera un hombre blanco, no estaría en esa
posición de liderazgo político.
Ferraro, quien fue candidata a la vicepresidencia de Estados
Unidos, agregó que si el senador de Illinois fuera una mujer, no
estaría tampoco en esas alturas.
Hillary Clinton intentó lo mejor que pudo desvincularse de esas
aseveraciones, que podrían corroer sus pretensiones respecto a la Casa
Blanca, comentó el diario The Washington Post.
Obviamente, ella no hablaba por la campaña, ni en nombre de ninguno
de mis criterios, subrayó la ex primera dama durante una reunión con
la Asociación Nacional de editores de periódicos.
Obama contestó que ser negro en Estados Unidos no es una gran
ventaja política, sino lo contrario. Calificó los comentarios de
Ferraro de ridículos, y propios de alguien que está mal de la cabeza.
Geraldine Ferraro, que ha aportado a la campaña de Hillary más de
125 mil dólares, tiene fama por aludir a la raza de sus rivales. En
1988 emitió acotaciones similares sobre Jesse Jackson, entonces
candidato demócrata.
Esta semana Ferraro se negó a rectificar, e insistió en que no
lamentaba de ninguna manera lo dicho contra Obama, a quien acusó de
estar dividiendo al Partido Demócrata.