— El liderazgo del partido demócrata en la Florida planea presentar
hoy una propuesta a los candidatos presidenciales Hillary Clinton y
Barack Obama, con vistas a repetir las elecciones primarias en el
sureño departamento estadounidense.
Delegados del partido opositor enviaron además una propuesta a la
dirección nacional del gremio político y a una comisión del Congreso
para usar una combinación de votos por correo electrónico y personal
en los nuevos comicios.
Las consultas internas en la Florida se celebraron el pasado día 29
de enero pero no tuvieron efecto alguno en las campañas porque el
estado había sido penalizado por autoridades demócratas con la
invalidación de su cuota de delegados. Ahora la iniciativa pretende
fijar nuevos comicios para antes del 3 de junio, remitir papeletas de
sufragio a todos los electores registrados y preparar 50 oficinas
regionales para comunidades de ciudadanos alejadas de los centros
urbanos.
Florida y Michigan quisieron ser los primeros estados en cautivar
la atención de los postulantes presidenciales, y adelantaron las
fechas de las votaciones locales sin consentimiento partidista.
Ahora ambos departamentos podrían ser clave en el desempate entre
Obama y Clinton, que luchan codo a codo, delegado por delegado, con
los ojos fijos en la convención de agosto que anunciará la nominación
oficial.
Sin embargo, uno de los problemas principales es que sólo en
Florida un nuevo procedimiento comicial costaría alrededor de 10
millones de dólares y los demócratas de la jurisdicción solamente
cuentan con la mitad de ese dinero.
Otro escollo es que la ex primera dama se opone a reeditar el
sistema de las asambleas partidistas o caucus , donde siempre ha
resultado vencedor el candidato afroestadounidense.
Florida hubiera repartido entre los aspirantes presidenciales
demócratas 210 delegados, y Michigan 156. Obama lidera actualmente
esta carrera con más de mil 700 diputados, en pos de una meta de dos
mil 25.
En las presidenciales de 2000, Florida fue el foco de un litigio
electoral cuando el republicano George W. Bush le ganó a Albert Gore
por escasos y polémicos 537 votos, en un veredicto final dirimido por
la Corte Suprema de Justicia.