— El Servicio Secreto estadounidense está preocupado con la seguridad
del aspirante presidencial demócrata Barack Obama, ya que aumentó la
animosidad contra el senador en páginas en Internet de supremacistas
blancos, destaca hoy el sitio digital Bloomberg.com.
Las pasiones políticas desatadas por la disputa electoral entre
Obama y la ex primera dama Hillary Clinton acentúan las inquietudes
del Servicio Secreto, institución federal encargada de la protección
de los funcionarios públicos de alto rango, precisa Bloomberg.
Según el director del proyecto de información del Southern Poverty
Law Center, de Alabama, aunque hasta ahora no se conoció de ninguna
amenaza específica, el tono en las páginas digitales de los racistas
blancos "se ha comenzado a calentar".
La polaridad racial incentivada por el duelo electoral entre dos
precandidatos de un mismo partido le agrega definitivamente un
elemento novedoso a la campaña, no visto por el Servicio Secreto hace
años, comentó Andrew O′ Connell, quien fuera en la década de los 90
agente especial de ese aparato de seguridad.
Esa rivalidad se ve acentuada por el hecho de que el precandidato
afro-americano tiene posibilidades reales de ganar la nominación
demócrata, indicó O′ Connell.
Obama comenzó a tener protección del Servicio Secreto en mayo de
2007, 18 meses antes de las elecciones presidenciales de noviembre de
2008, período récord desde que se estableció en 1968 que los
aspirantes a la Casa Blanca fueran escoltados por oficiales de esa
agencia gubernamental.
La medida fue instaurada a raíz del asesinato del senador demócrata
Robert Kennedy, ultimado a balazos en el hotel Embajador, de la ciudad
de Los Angeles, luego de su victoria en las elecciones primarias de
California.
Por su parte, la ex primera dama Hillary Clinton disfruta la
custodia del Servicio Secreto desde 1992, privilegio que recibió junto
a su esposo, el ex presidente William Clinton, a la sazón aspirante
presidencial.
El candidato demócrata a la Casa Blanca en las elecciones de 2004,
el senador John Kerry, comenzó ser protegido por la agencia
especializada siete meses antes de los comicios, mientras que al
presidente George W. Bush le fue situada por primera vez la escolta
federal ocho meses antes del día de la votación general en 2000.