Los delegados al recién clausurado Congreso de la FEEM enviaron hoy
un mensaje a Fidel, en el cual reflejan la disposición del
estudiantado cubano de dar continuidad a la Revolución iniciada el 10
de octubre de 1868.
Gretchen Gómez, presidenta de la organización, leyó el documento en
ceremonia efectuada en el Mausoleo del Cacahual, a la que asistieron
Mercedes López Acea, miembro del Secretariado del Comité Central, y
Julio Martínez Ramírez, Primer Secretario de la Unión de Jóvenes
Comunistas.
También se dio lectura a las Reflexiones publicadas hoy por Fidel,
tituladas
Siempre Cuesta Arriba, en las cuales el Máximo Líder de la
Revolución exhorta a los jóvenes estudiantes cubanos a llevar las
ideas y la conciencia, "siempre cuesta arriba, junto a nuestros
gloriosos antecesores".
En esa zona cercana al poblado de Santiago de las Vegas, fueron
enterrados secretamente el ocho de diciembre de 1896 Antonio Maceo y
su ayudante Francisco Gómez Toro (Panchito), un día después de la
caída de ambos en combate.
Este lugar sagrado de la Patria constituyó escenario adecuado para
que los estudiantes homenajearan a ambos patriotas y a la Protesta de
Baraguá, manifestación de rebeldía contra una paz sin independencia,
protagonizada por el Titán de Bronce el 15 de marzo de 1878.
Durante el acto se entregaron reconocimientos a 31 delegadas
incorporadas al Servicio Militar Femenino, en nombre de más de 200 que
en el país dieron ese meritorio paso al frente, durante este curso
escolar y el anterior.
La Presidencia entregó el Sello Conmemorativo Onceno Congreso a los
delegados, quienes recibieron además el facsímile de la carta escrita
por Panchito Gómez Toro, el siete de diciembre de 1896.
En la misiva el joven de 20 años confiesa a sus padres y hermanos:
"no quise abandonar el cadáver del General Maceo y me quedé con él. Me
hirieron en dos partes. Y por no caer en manos del enemigo me suicido.
Lo hago con mucho gusto por la honra de Cuba".
Había nacido el 11 de marzo de 1876, en pleno apogeo de la guerra
de los 10 años, en la finca La Reforma, de Sancti Spíritus, y fue el
cuarto hijo del matrimonio integrado por el Generalísimo Máximo Gómez
y Bernarda Toro.