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Aunque el intercambio de elogios fue recíproco entre Israel y Francia
a la llegada hoy aquí del jefe de Estado de Tel Aviv, Shimon Peres, la
polémica en marcha se consolidaba con el llamado a boicot del Salón
del Libro de París.
Peres y su anfitrión, el presidente francés, Nicolás Sarkozy,
hicieron saber en declaraciones por separado que las relaciones
franco-israelíes no pueden ser mejores y en particular el inquilino
del Elíseo se declaró amigo del Estado hebreo.
Empero, el Líbano, Arabia Saudita, Irán y la Unión de Escritores
palestinos, y Editores argelinos, marroquíes y egipcios protestaron
por la presencia de Peres en la inauguración del Salón del Libro en
esta capital.
Considerada la principal muestra de su tipo en Francia, estará
dedicada este año a Israel, lo cual provocó el rechazo de países
árabes y musulmanes, en particular por la ola de muerte provocada por
las agresiones de Tel Aviv a la Franja de Gaza.
De todas formas, Peres permanecerá en París durante cinco días en
una visita que persigue consolidar los nexos bilaterales, pese a
desacuerdos precisamente por la actitud del régimen sionista respecto
a los civiles de Gaza.
Francia no perdió oportunidad en marcar sus divergencias este
propio lunes, al condenar la continuación de la colonización en
Cisjordania, al argumentar que atenta contra la viabilidad del futuro
Estado palestino.
Sin embargo, las posturas coincidentes de Tel Aviv y París en torno
al desarrollo nuclear iraní estará en el centro de las conversaciones
entre Peres y Sarkozy.