El empleo de los biocombustibles en detrimento de los alimentos y
del medio ambiente recibió hoy una dura crítica en el X Encuentro
Internacional de Economistas sobre globalización y Problemas del
desarrollo.
Este tema fue analizado en la Comisión de Agrocombustibles del
evento, que entró este jueves en su cuarta jornada de trabajo en el
Palacio de las Convenciones.
Emilio Romero, de la Universidad Autónoma de México, se aproximó
al tema en su ponencia Alimentación y agrocombustibles en el
contexto de la globalización económica.
Señaló que EE.UU. ha provocado un incremento en la cotización de
los granos básicos, en particular el maíz, al impulsar esa matriz
energética para satisfacer las apetencias de su industria
automotriz.
Se refirió a la grave circunstancia que crea para las naciones
pobres del llamado Tercer Mundo, que dependen de esos granos básicos
para la alimentación de sus pueblos.
En tal sentido puso el caso de México, que cayó "en la trampa de
descuidar su autosuficiencia alimentaria y ahora se ve obligado a
comprar 10 millones de toneladas de maíz para responder a su demanda
interna", puntualizó.
Significó que el problema del descuido de la producción de esos
alimentos agudiza la pobreza, el fenómeno de la migración, la
desnutrición, el narcotráfico y genera situaciones peligrosas para
la estabilidad social y política de su país.
El académico mexicano también alertó sobre el peligro que entraña
el desarrollo de los agrocombustibles desde el punto de vista del
combate al cambio climático, con la expansión, por ejemplo, de la
producción de soya en Brasil a expensas de la deforestación de la
Amazonía.
En el debate Tirso Sánchez, de la Asociación de Técnicos
Azucareros de Cuba, y Julio Torres, analista del Observatorio Cubano
de Ciencia y Tecnología, reiteraron la posición de la Isla contraria
a la utilización de los alimentos para biocomustibles, en tanto
reclamaron un cambio del irracional modelo consumista del Primer
Mundo.