Otra respuesta a la crisis

Lianet Arias Sosa

Foto:Jorge Luis GonzálezLa globalización llegó con más ímpetu desde los años setenta. A la sombra del árbol neoliberal, se expresó en tratados de libre comercio y en la apertura creciente de la economía planetaria. El mundo vería los estragos después: la crisis de México en 1994, la de Asia en 1997, Brasil en 1999, Estados Unidos en el 2001...

Norteamérica "salió de la recesión del 2001 con guerra, militarización, invasión, gasto bélico y consolidación de un patrón de producción y de consumo favorable a los sectores de mayor capacidad económica", afirma el economista argentino Julio Gambina, quien advierte sobre la posible repetición de las viejas "soluciones" a la nueva desaceleración económica.

Mientras asiste al X Encuentro Internacional de Economistas sobre Globalización y Problemas del Desarrollo, Gambina comenta a Granma que, en primer lugar, cuando sus empresas, su régimen están en problemas, el gobierno "sale a sostener al capitalismo. Se rompe el mito neoliberal de que no hay lugar para el Estado. El banco central europeo, la Reserva Federal de EE.UU¼ intervienen para otorgarle liquidez a las entidades financieras en crisis, aunque estas despidan trabajadores o frustren las expectativas de pequeños y medianos inversores. Queda claro para quién juega el Estado capitalista".

Ante el descenso que en los últimos años experimenta el comercio entre Washington y muchos países del sur del continente, algunos han vaticinado que América Latina permanecerá ajena al impacto de la desaceleración. "EE.UU. tiene menos capacidad de trasladar la crisis a nuestros países que en años anteriores, pero va a trasladarla —alerta Gambina—. También a Europa, a Asia¼ Si bien las naciones del sur de América Latina comercian con la India, con China, la crisis de Estados Unidos va a impactar en la India, va a impactar en China, en África, en Asia, en Europa".

Para el catedrático de la argentina Universidad del Rosario, la presencia del país del Norte a la altura de una recesión dirige un desafío hacia Latinoamérica y el mundo: por un lado, la salida de la crisis "a la estadounidense", con más liberalización, más militarización; por otro, la profundización de "una perspectiva en clave socialista, del socialismo de esta época, inspirado en la creatividad que los movimientos populares y algunos gobiernos de la región están llevando adelante". Toca a los pueblos y a la voluntad política responder.

 

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