La
globalización llegó con más ímpetu desde los años setenta. A la
sombra del árbol neoliberal, se expresó en tratados de libre
comercio y en la apertura creciente de la economía planetaria. El
mundo vería los estragos después: la crisis de México en 1994, la de
Asia en 1997, Brasil en 1999, Estados Unidos en el 2001...
Norteamérica "salió de la recesión del 2001 con guerra,
militarización, invasión, gasto bélico y consolidación de un patrón
de producción y de consumo favorable a los sectores de mayor
capacidad económica", afirma el economista argentino Julio Gambina,
quien advierte sobre la posible repetición de las viejas
"soluciones" a la nueva desaceleración económica.
Mientras asiste al X Encuentro Internacional de Economistas sobre
Globalización y Problemas del Desarrollo, Gambina comenta a
Granma que, en primer lugar, cuando sus empresas, su régimen
están en problemas, el gobierno "sale a sostener al capitalismo. Se
rompe el mito neoliberal de que no hay lugar para el Estado. El
banco central europeo, la Reserva Federal de EE.UU¼
intervienen para otorgarle liquidez a las entidades financieras en
crisis, aunque estas despidan trabajadores o frustren las
expectativas de pequeños y medianos inversores. Queda claro para
quién juega el Estado capitalista".
Ante el descenso que en los últimos años experimenta el comercio
entre Washington y muchos países del sur del continente, algunos han
vaticinado que América Latina permanecerá ajena al impacto de la
desaceleración. "EE.UU. tiene menos capacidad de trasladar la crisis
a nuestros países que en años anteriores, pero va a trasladarla
—alerta Gambina—. También a Europa, a Asia¼
Si bien las naciones del sur de América Latina comercian con la
India, con China, la crisis de Estados Unidos va a impactar en la
India, va a impactar en China, en África, en Asia, en Europa".
Para el catedrático de la argentina Universidad del Rosario, la
presencia del país del Norte a la altura de una recesión dirige un
desafío hacia Latinoamérica y el mundo: por un lado, la salida de la
crisis "a la estadounidense", con más liberalización, más
militarización; por otro, la profundización de "una perspectiva en
clave socialista, del socialismo de esta época, inspirado en la
creatividad que los movimientos populares y algunos gobiernos de la
región están llevando adelante". Toca a los pueblos y a la voluntad
política responder.