"A 50 años de aquel hecho glorioso, nuestro compromiso es continuar
la obra de la Revolución junto a las nuevas generaciones, fortalecidas
en sus sentimientos patrios, con la historia viva que les dejamos como
herencia."
—¿Cuáles fueron los antecedentes y cómo seleccionó a los
combatientes que operaron en el extremo Este de la Sierra Maestra y
las inmediaciones de Santiago de Cuba?
"El 27 de febrero de 1958, cuando Fidel nos entrega el ascenso a
Comandante a Raúl y a mí, nos asigna la jefatura de dos nuevas
columnas guerrilleras y el territorio donde operaríamos; se concretan
ideas y planes, de los cuales ya habíamos conversado con anterioridad.
"No es un hecho casual ni una idea inesperada. Ocurre en el momento
y lugar que Fidel —con su visión de futuro— lo consideró oportuno, de
acuerdo con el desarrollo de la lucha, la preparación de los
combatientes, nuestra formación para dirigir hombres y la necesidad de
extender el teatro de operaciones de la guerrilla.
"En aquellos momentos, por el tiempo que llevaba sin realizar
acciones directas con hombres bajo mi mando debido a mi recuperación
por las heridas en el combate de Uvero, me resulta difícil buscar y
seleccionar el personal.
"Algunos me los asigna Fidel. Selecciono a Israel Pardo y a Eduardo
Lavaut por ser conocedores de la zona. Llevo a Andrés y a Calixto
García, que participaron en el asalto al cuartel de Bayamo cuando las
acciones del 26 de Julio; más tarde Calixto compartió el exilio con
nosotros, vino en la expedición del Granma y luego —ascendido a
capitán— se haría cargo del pelotón de la vanguardia.
"El otro pelotón, de la retaguardia, estuvo bajo el mando de
Guillermo García, también ascendido a capitán.
"Guillermo es un campesino de la Sierra que luchó mucho por
nosotros a partir de su incorporación a la guerrilla después que
desembarcamos el 2 de diciembre por Las Coloradas. Se convirtió en un
recio luchador, valiente, afectuoso, reconocido combatiente que llegó
a ser el segundo al mando de la columna, la cual integraban también
dos mujeres —Oniria y Mercedita— que se desempeñaron como enfermeras,
maestras, auditoras y hasta como combatientes cuando fue necesario."
—¿Qué representó para usted ser, junto a Raúl, los dos primeros
oficiales que tras el Che fueron ascendidos a Comandante y se les
encomendó la misión de abrir nuevos frentes de combate?
"Una gran emoción por las nuevas responsabilidades que Fidel
depositó en nosotros, mezclada con los sentimientos por separarnos de
él y los demás compañeros que llevábamos juntos más de un año en
aquellas montañas.
"A ello se unía la impresión patriótica de que íbamos a operar en
el territorio donde vivió y murió en combate el Padre de la Patria,
Carlos Manuel de Céspedes, cuyas ideas y ejemplo viven en el corazón y
alimentan nuestros sentimientos.
"Mucho representó también la responsabilidad de volver a dirigir
hombres, saber cuidarlos, ocuparme de las necesidades de ropa, comida
y armas; dirigirlos en acciones, velar por los heridos.
"En esas nuevas relaciones con el hombre —en las que el principal
vínculo de unión es el ideal revolucionario y la hermandad combatiente
en la lucha— el mando es respeto, disciplina y obediencia a la orden
del jefe, cualidades que se desarrollan al fragor del combate."
—¿Cuáles fueron los principales aportes del III Frente durante la
etapa insurreccional?
"Como en los demás Frentes, y en cuantas misiones y acciones hemos
participado, los aportes se mantienen: confianza y lealtad al mando de
Fidel. Unidad de las fuerzas y esfuerzos en aras de un mismo objetivo:
el bienestar del pueblo, la permanencia de la Revolución, la defensa
de la Patria.
"Estas han sido las divisas de la inmensa mayoría de los
revolucionarios cubanos. Al cabo de 50 años de la creación del Frente
y del triunfo revolucionario del 1 de Enero de 1959, podemos afirmar
que son y seguirán siendo nuestras principales enseñanzas, razones y
experiencias para continuar la Revolución."
—De lo que usted expresa emana que la historia puede ser ejemplar,
consecuente, honesta, que la unidad salva y fragmentarnos no sirve de
nada.
"La historia siempre será aleccionadora. Una gran virtud es la
honestidad, en nuestra actuación y también en juzgar a partir de las
enseñanzas que nos brinda la propia historia. Y no solo la nuestra
sino la que emana de los fenómenos de este mundo del que formamos
parte y al cual no somos ajenos.
"La unidad de nuestro pueblo en torno a sus líderes y a la
Revolución es uno de los escudos más poderosos contra nuestros
enemigos.
"La historia muestra ejemplos de fracasos y retrocesos cuando ha
faltado unidad. La unidad nos hace fuertes; la división, nos hace
débiles."
—¿Por qué tanto arraigo por la Sierra Maestra, por Santiago de
Cuba?
"La Sierra Maestra fue el escenario natural escogido para iniciar
la lucha guerrillera, nos brindó abrigo y protección.
"El hombre de la Sierra, primero desconfiado, receloso; después
noble, desinteresado, generoso, fue colaborador de una causa que luego
hizo suya. Con él aprendimos a identificar los ruidos, la vegetación,
los animales. Adquirimos de él su instinto para olfatear el peligro y
habilidad para defendernos; recibimos su hermandad, cariño y respeto.
"El campesino de la Sierra compartió nuestro dolor por la pérdida
de un compañero y nuestras alegrías por el triunfo en los combates.
Fue guía, mensajero admirado, se hizo combatiente.
"Todo eso nos lo proporcionó la Sierra Maestra, a la que volveremos
nosotros y otros, para defender la Patria si el enemigo imperialista
osa invadirnos.
"Santiago de Cuba es la tierra querida donde estuve dispuesto y
expuesto a dar la vida. Por los santiagueros y los orientales siento,
además, cariño, respeto y admiración. Tan es así que en 1976 le hice
una canción: ‘A Santiago’.
"Y no solo por las páginas de heroísmo escritas en la historia más
reciente de esta ciudad, también porque Oriente ha sido cuna de héroes
y escenario de dignidad Patria. Es el pueblo de los Maceo, Moncada,
Quintín Banderas, Flor Crombet, los Castillo Duany.
"De acuerdo con sus tradiciones, aquí recibimos ayuda desde los
primeros momentos del ataque al Cuartel Moncada, y surgieron hombres
que se destacaron en la lucha reiniciada en Las Coloradas y nuestros
más recientes combates.
"Para representarlos en uno de los hijos más genuinos de Santiago,
tomo como ejemplo a Frank País, de quien dijera Fidel al conocer su
asesinato: ‘¡Que monstruos! No saben la inteligencia, el carácter,
la integridad que han asesinado’."
—¿Qué tienen que hacer los campesinos de la Sierra Maestra para
estar a la altura de su tiempo y de su historia?
"Lo mismo que todo nuestro pueblo: TRABAJAR, TRABAJAR, TRABAJAR, y
hacerlo con eficiencia, con calidad, con amor.
"Solo del trabajo pueden surgir las riquezas que necesitamos para
estar a la altura de nuestro tiempo y de la historia. El mayor y más
sincero compromiso es hacerlo con seriedad, cada cual en su puesto,
dando lo que estamos obligados a entregar para recibir lo que nos
corresponde."
—¿Qué opina de la fidelidad y la modestia, la traición y el
sometimiento, la fuerza del buen ejemplo?
"Fidelidad y modestia: virtudes y valores a cultivar y practicar
para ser felices.
"Traición y sometimiento: manchas en la vida de todo hombre.
Defectos repudiables.
"La fuerza del buen ejemplo: una de nuestras principales banderas a
seguir."
—Su grito de "Aquí no se rinde nadie", que se escuchó en el combate
de Alegría de Pío marcó la capacidad de resistencia y el sentido del
deber de los cubanos. ¿Cinco décadas después sigue pensando igual,
fiel a ese principio?
"Sí, pero con mucha más fuerza. Considero que las generaciones de
estas cinco décadas han actuado con fidelidad a ese principio bajo la
guía de Fidel, que es nuestro mejor ejemplo de que con los cubanos no
hay rendición posible."
—¿Usted que vio derrumbar el muro de Berlín y asistió a la
simbólica caída del Socialismo en Europa del Este, qué le dice a los
que vendieron su soberanía y ahora son más pobres y dependientes?
"A esos que actuaron así nada se les puede añadir con palabras a
sus penalidades y sufrimientos. En cambio, a los que han luchado y
luchan por un mundo justo y pacífico, a los que defienden la soberanía
de su Patria, trabajan para salir de la pobreza y romper con la
dependencia de quienes los explotan, para esos, el aliento solidario."
—Hay quienes consideran que lo vivido a partir de 1990 dejó a los
cubanos vacíos de sueños y que la Revolución es solo un mito. ¿Qué
opina usted?
"No hay mito. La Revolución es un hecho irreversible, tangente, que
se concreta y materializa con nuestros planes de educación, servicios
de salud, nuestra cultura, el desarrollo científico-técnico, mejoras
en las condiciones de vida.
"A partir de Enero de 1959 renació nuestra esencia humana y nada ha
detenido su desarrollo. Entonces florecieron sueños que hoy vamos
alcanzando. Sobran muestras de que trabajamos por un mundo mejor y de
que no hemos dejado de soñar."
—¿Qué criterio le merece la resistencia del pueblo cubano?
"Nuestro pueblo es el principal artífice de la Revolución. Su
estoicismo y heroica resistencia dejan marcada nuestra historia. Hay
que añadir que sin la conducción de Fidel no hubiera sido igual."
—¿Qué ha significado luchar toda una vida al lado de Fidel y Raúl?
"Un gran privilegio y un extraordinario honor.
"Fidel ha hecho una entrega total de su vida a la obra
revolucionaria. Fiel a los principios, leal, digno hasta con los
enemigos. Estimulado y solo retribuido con la satisfacción del deber
cumplido, con el respeto, cariño y confianza del pueblo.
"Siempre lo hemos visto, y estado a su lado, como un líder
indiscutible. El jefe que nos ha guiado y conducido por el camino del
esfuerzo y el sacrificio. El que nos ha preparado y enseñado para que
la Revolución no se detenga.
"He sido testigo de su incondicional entrega en todos estos años.
"Lo he visto rebasar los límites de la Patria y adquirir estatura
mundial.
"Su trascendental mensaje del 18 de febrero al pueblo de Cuba
—siempre conmovedor— expresa su sentido del deber, el respeto y
confianza en su pueblo, explicándole sus razones, firmeza,
responsabilidad política y ciudadana.
"Es pauta moral, arraigo a la historia, prolongación de los
principios ancestrales de nuestra soberanía e independencia. Es
previsión para salvaguardar el porvenir de la Patria y deja una huella
indeleble dentro de la Revolución cubana y para el mundo. La grandeza
de su obra le reserva su permanencia en la historia.
"Raúl ha sido como un hermano menor, pero de avanzadas dotes. Nos
conocimos en los preparativos de la universidad para atacar el
Moncada. Juntos sufrimos prisión en Isla de Pinos y estuvimos
exiliados en México.
"Con Smith Comas, fuimos los tres capitanes de la expedición del
Granma. Nos ascendieron el mismo día a Comandante y nos dieron la
misión de abrir nuevos frentes guerrilleros.
"Después del Primero de Enero de 1959, compartimos tareas y
misiones con plena identificación en principios y objetivos,
mantenemos una relación de respeto, afecto y colaboración recíproca.
Más allá de la disciplina y el acatamiento a su autoridad y mando,
somos compañeros de lucha, hermanos de sentimiento, amigos de corazón.
"Su reciente elección como Presidente de los Consejos de Estado y
de Ministros, es un reconocimiento a sus méritos revolucionarios, a su
autoridad y experiencias para continuar la labor de dirección que
ejercía Fidel."
—Desde el privilegio de vivir y hacer la historia, ¿qué sugiere a
las futuras generaciones?
"Cada generación tiene y vive momentos diferentes. La actual no es
igual a la anterior ni será similar a la que le sigue. Cada una en su
momento ha luchado por los intereses de la Patria.
"Nuestra juventud tiene talento, capacidad creadora, ideas
renovadoras, esperanzas, sueños. Con esas virtudes, movidos por los
sentimientos patrios y educados en las enseñanzas de las generaciones
que los precedieron, sabrán asumir la responsabilidad del momento que
les toca vivir.
"Ese es su papel y sabrán encontrar el camino para que futuras
generaciones los recuerden, quieran y respeten, como nosotros
recordamos, queremos y respetamos a los próceres y héroes de la
historia de Cuba.
"Ellos fueron motivo de inspiración para nuestra lucha, nos
proporcionaron fuerza y vocación para llevar adelante la Revolución,
que no es una obra perfecta, pero es nuestra, la hemos desarrollado
con amor y a favor de nuestro pueblo.
"A quienes tienen el deber de dar continuidad a nuestro proceso les
recuerdo, como eterno combatiente, un pensamiento de Maceo: ‘Quiero
tener la gloria de haber contribuido al bien e independencia de Cuba,
y llevar, con orgullo, el título de buen ciudadano, que da brillo y
grandeza cuando se obtiene sin mancha’."