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Las gobernaciones estatales de Michigan y Florida presionan hoy a la
dirección nacional demócrata para que los resultados de sus elecciones
primarias cuenten en la contienda presidencial estadounidense.
El Partido Demócrata despojó a ambos departamentos de sus cuotas de
delegados con vistas a la convención de agosto próximo después de que
estos estados adelantaran sin autorización las fechas de sus
votaciones internas este año.
Esa medida provocó que, aunque se celebraron comicios, la tendencia
de los sufragios no se tradujo en comisionados para los candidatos
presidenciales del partido opositor, y ello perjudicó sobre todo a
Hillary Clinton.
Justamente, las reclamaciones de los estados penalizados surgen en
medio de una lucha agotadora delegado por delegado entre la senadora
por Nueva York y el congresista afronorteamericano de Illinois Barack
Obama.
El presidente del Comité Nacional Demócrata, Howard Dean, señaló
que las autoridades de esas jurisdicciones pueden proponer un nuevo
plan para redefinir en el futuro las asignaciones de su pizarra de
representantes partidistas.
Empero, por respeto hacia las campañas políticas y los estados que
no violaron las reglas, no vamos a cambiar las sanciones en medio de
la carrera presidencial, subrayó Dean.
El gobernador de Florida, Charlie Crist, y la de Michigan, Jennifer
Granholm, criticaron a la dirección del partido azul por silenciar a
unos cinco millones 163 mil votantes estadounidenses residentes en
estos territorios.
Florida hubiera repartido entre los candidatos presidenciales
demócratas 210 delegados, y Michigan 156. Obama lidera actualmente
esta carrera con más de mil 500 diputados, en pos de una meta de dos
mil 25.