La
voz de la cultura popular se escucha durante estos días en el
complejo hotelero Neptuno-Tritón. La exposición Todo Almendares
ha quedado alojada en sus salones, luego de haber vencido su primera
prueba de fuego en el Centro cultural Fresa y Chocolate hace pocos
meses. Varias de las personas que asistieron a la inauguración
encontraron sobre las paredes el reflejo de la existencia que llevan
en la vida real.
Este apreciable ejemplo de lo que se puede lograr en el terreno
de la acción comunitaria en su sentido más vasto, alista a un grupo
de 46 artistas de los barrios de La Ceiba, La Güinera y Pogolotti,
bajo el común denominador de enhebrar —mediante manifestaciones de
pintura, escultura, instalaciones y cerámica—, los misterios, las
vivencias y los conflictos de sus habitantes, que se abren como un
libro ante la vista del espectador.
Auspiciada por los Talleres de Transformación Integral del
Barrio, el Gran Parque Metropolitano de La Habana, y la ONG italiana
Comité Internacional por el Desarrollo de los Pueblos, la muestra
arroja al público al vibrante mundo de esas zonas habaneras,
atravesadas por el océano de colores y ritmos que danzan bajo la
piel de la identidad cubana.
Más allá de la valoración de los aspectos conceptuales y de las
posibilidades técnicas manejadas por estos artistas —análisis que
podría quedar en la agenda de los críticos de arte—, el principal
mérito de esta muestra es que extiende las armas de la creación a
todos los que necesiten sacar a la superficie las sensaciones que
golpean muy adentro y transformar el entorno con el profundo sentido
liberador que emana de las raíces populares.
De ahí que a pesar de la pluralidad de estilos y de contrastes en
la formación de sus autores, la textura conjunta consigue una
concepción de la unidad basada en el respeto a la diferencia y a la
conciencia individual y barrial de cada artista, y a su manera de
interrogar la realidad circundante, siendo ellos mismos personajes
de sus obras, lo que permite percibirlas como una extensa biografía
construida colectivamente.
El periodista y escritor René Tamayo está tocado por la razón
cuando hace visible desde el catálogo la infinidad de valores
culturales y sociológicos que se vierten sobre esta muestra: "Todo
Almendares consuma lo que consideramos un ciclo germinal que
eclosiona desde lo más profundo de la cultura popular y en otros,
desde ese ángel desbordado que revolotea en nuestras escuelas de
arte. Heterogéneas en estilos y conceptos, las obras que conforman
la muestra coinciden al apresar la geografía humana, la cosmogonía y
la lírica de tres célebres comunidades habaneras, o al sentirse la
influencia de estas en la pertenencia e identidad de sus artistas".
Un motivo más para aplaudir con el calor del orgullo este
proyecto comunitario, que ya riega el bosque de la memoria de la
cultura popular cubana.