La colección de corales más solicitada en el Caribe y Latinoamérica
por científicos dedicados al estudio de este ecosistema, es sometida
actualmente a un proceso de digitalización, para colocar los datos que
brinda en la página web del Acuario Nacional.
Alrededor de 5 000 piezas de corales presentes en las costas
cubanas conforman la muestra emplazada en el Acuario. Entre ellas los
conocidos como dedo, lámina, oruga, cerebro, columna, lechuga, de
ojito, cuerno de arce y el coral ramillete de novia.
En la página web encontrarán la localización de las especies, sus
características, cómo se distribuyen en espacio y profundidad, así
como fotos en la colección y en el medio natural.
Buzos, fotógrafos y un biólogo especialista en el tema forman el
equipo que trabaja para culminar el proyecto en julio del 2009.
Nereida Martínez y Vassil N. Zlatarski, de las Academias de
Ciencias de Cuba y de Bulgaria, respectivamente, son los autores de la
antología. La colecta de ejemplares comenzó en 1972 y los datos
aparecen en el libro Los corales en Cuba, con fotos submarinas
de Alberto Korda.
Según explicó a Granma Diana Ibarzabal, jefa del
Departamento de Colecciones Marinas en la institución, los corales
necesitan de requisitos específicos para preservarse, por lo que el
acceso al local donde se encuentran es limitado.
Especialistas y estudiosos del tema visitan este lugar con la
temperatura y la humedad controladas y ausencia total de iluminación.
Los arrecifes de coral constituyen la base de la producción
pesquera mundial. Alrededor del 12% de los peces marinos viven en su
ecosistema. Por lo general se asocian con los manglares permitiendo el
desove, cría y alimentación de cangrejos, erizos, gusanos, langostas,
tortugas y diferentes peces.
Las sustancias químicas extraídas de sus especies permiten curar
enfermedades como la malaria, el asma y la artritis. Además protegen a
las costas de la acción erosiva y de las tormentas.