¡Claro que hay cloro!

Freddy Pérez Cabrera

El llevado y traído tema de la calidad del agua que consumimos cobra vida por estos días. Algunos refieren que tiene un sabor desagradable; otros, problemas en su coloración. Incluso, algunos especialistas sugieren que parte de las afecciones gastrointestinales se deben a problemas con el líquido que ingerimos.

La Electroquímica garantiza a tiempo todo el cloro que necesita el país.

Ante tales interrogantes, especialistas de la Electroquímica de Sagua (ELQUIM), única planta del país que produce el cloro líquido, el hipoclorito de sodio y el sulfato de aluminio (alúmina), utilizados en el tratamiento de las aguas, de la Empresa de Acueductos y Alcantarillados y el Centro Provincial de Higiene y Epidemiología en Villa Clara, exponen sus puntos de vista.

ESTABLE Y CON CALIDAD

Ranulfo Peñaranda Salvador, director comercial de la Electroquímica de Sagua, precisa que tales inquietudes no tienen fundamento, por la parte que a ellos corresponde, porque el suministro de dichos productos a los establecimientos encargados de potabilizar el líquido ha sido estable y con la calidad requerida.

Los problemas en las redes hidráulicas conspiran contra la calidad del agua.

"El pasado año debíamos producir 3 496 toneladas de cloro líquido y realizamos 2,7 por encima del plan. También sobrecumplimos las entregas de hipoclorito y de alúmina", refiere Peñaranda.

El 88% del cloro se dedicó al beneficio de los acueductos, al igual que el sulfato de aluminio; en cambio, el hipoclorito es entregado a instituciones de salud, de los ministerios de las industrias Alimenticia, Ligera y Básica, al INDER, entre otros, y una menor porción es enviada a fuentes de abasto del líquido más pequeñas.

Saúl Francia Gregorio, especialista de mercadotecnia de la ELQUIM, asegura que estas sustancias gozan de una calidad reconocida en todo el país; muestra de ello es que el cloro y el hipoclorito poseen la norma internacional ISO 9001 del 2000.

Según Francia, la fábrica está responsabilizada con la transportación de los productos hacia todo el territorio nacional, excepto a la provincia de Sancti Spíritus, en el caso del cloro líquido, lo cual garantiza una entrega segura, con todas las normas técnicas establecidas y en el tiempo requerido.

El cloro líquido, convertido en gas al entrar en contacto con la atmósfera, se trasiega en botellas y cilindros de acero por personal altamente calificado y no se degrada si no es expuesto al calor, la luz o deficientes condiciones de almacenamiento.

El hipoclorito de sodio se transporta en pailas de resina poliéster reforzadas con fibra de vidrio de 10 a 17 toneladas y, contrario al cloro, sí puede degradarse ante los rayos solares, el calor o contaminantes metálicos y ácidos, entre otros elementos que pueden conspirar contra su eficacia. No obstante, la fábrica garantiza que mantenga los parámetros de calidad requerida para su empleo entre 15 y 20 días posteriores a la venta.

El sulfato de aluminio, capaz de arrastrar las impurezas mecánicas que tiene el agua, es empleado, en lo fundamental, cuando el líquido proviene de presas o de lugares donde ha llovido mucho.

Al indagar acerca de los hechos que puedan perturbar el suministro estable a las plantas potabilizadoras, el ingeniero Ranulfo Peñaranda reconoce que en el primer cuatrimestre del pasado año hubo algunas irregularidades en la entrega de cloro, motivadas por interrupciones en los suministros de sal y del servicio eléctrico.

A pesar de ellas, las afectaciones resultaron mínimas por el eficiente sistema de distribución y almacenamiento concebido en el país, que garantiza reservas de cloro en los establecimientos para un mínimo de 15 días.

Por lo explicado por Peñaranda está claro que hay cloro.

¿QUÉ DICE ACUEDUCTO?

Justo Reboso Pérez, especialista principal del tratamiento del agua en la Empresa de Acueducto y Alcantarillado, asegura que hoy todo el líquido que consume la población de Villa Clara proveniente de sus instalaciones está tratada con clorado.

En el 2007, la cloración del agua en la provincia fue de un 98,67%, debido a dificultades en algunas plantas potabilizadoras, en especial la de Ochoíta, con una tecnología muy antigua.

La norma cubana 93/12 establece un muestreo de las aguas cada seis meses, y otros que se realizan semanalmente. La mencionada regla exige el 95% de potabilización del líquido, según Reboso, esta provincia logró un índice de 95,47 % en el 2007. Estos análisis son los realizados en sus instalaciones, no en las redes.

A pesar de tales resultados, el directivo reconoce que aún persisten algunas muestras que dan positivo (tienen algún tipo de microorganismos). El pasado año, de 2 076 análisis realizados, 94 dieron positivo. Esas pueden ser las razones de quejas de la población.

Y CUANDO LLEGA A CASA, ¿CÓMO ESTÁ?

Bárbara Martínez, directora del Centro de Higiene y Epidemiología en la provincia, proporciona algunos datos demostrativos de la razón que asiste a algunos vecinos cuando se quejan de la mala calidad del agua.

"Si bien los muestreos realizados por especialistas de Acueducto, a la salida del líquido del tanque, arrojan un nivel de potabilización de casi un 96%, dentro de los parámetros establecidos, otra es la realidad cuando el cliente la recibe", explica la funcionaria.

Los análisis de laboratorio, realizados diariamente en los 44 policlínicos del territorio al agua que recibe la población por la red hidráulica, arrojaron que ciudades como Santa Clara y Sagua la Grande tuvieron un promedio de potabilidad entre 50 y 60%, en el 2007.

Coincidentemente en esos municipios se registró, junto a Remedios y Manicaragua, la mayor cantidad de casos de hepatitis el pasado año, los cuales aunque disminuyeron en relación con el 2006, provocan inquietud porque se sabe que la causa fundamental de esa enfermedad es la mala calidad del agua.

En cuanto a las afecciones diarreicas, la mayor cantidad de casos se ubica en los ya mencionados municipios y Santo Domingo. Tanto la directora del Centro de Higiene y Epidemiología como el especialista de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado, coinciden en que el problema fundamental es el mal estado de las redes hidráulicas, por las cuales penetran virus, bacterias y parásitos; este asunto provoca inquietudes en la población.

Para abundar en este tema, Granma proseguirá informando a los lectores, con declaraciones de especialistas y directivos del Grupo Nacional de Acueducto y Alcantarillado, quienes expusieron las soluciones que acomete el país como parte de un programa de inversiones dirigido a aminorar dificultades, aunque precisaron que no toda la responsabilidad del abasto de agua en el territorio nacional, compete al Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos.

En el suministro del líquido en zonas rurales hay involucrados otros organismos de la administración central del Estado.

 

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