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Organizaciones indígenas costarricenses rechazaron hoy el atentado
contra su patrimonio que puede causar la construcción del Proyecto
Hidroeléctrico Diquís en la zona sur del país.
Miembros de las siete comunidades aborígenes asentadas en el área
condenaron la intención de obligarlos a ceder parte de sus tierras
para la obra, los cambios que sufrirá el río Térraba y lo que todo
ello redundará en su identidad cultural y en sus creencias.
En la localidad están identificados además 200 sitios arqueológicos
que pueden ser inundados con la construcción de la hidroeléctrica,
recordó el Diario Extra, de circulación nacional.
Integrantes del Frente de Defensa de los Derechos Indígenas de
Térrabas aseguraron que nunca fueron consultados por el gobierno sobre
este polémico proyecto, como lo establece el convenio 169 de la
Organización Internacional del Trabajo.
Lejos de cumplir con lo establecido, el ICE intentó engañar a las
comunidades indígenas con propagandas, expresó Manuel Villanueva,
representante de la agrupación.
Lo único que interesa a las autoridades es vender energía a otros
países de la región, coincidieron los dirigentes indígenas, también
opuestos a la privatización del monopolio eléctrico tico.
Exigimos a las autoridades que respeten los territorios indígenas o
iremos a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, no sin antes
agotar las vías legales en el país, precisaron.
Otro líder de la asociación, Vinicio Navas, refirió al daño que el
proyecto puede causar a su vez al medio ambiente y a los recursos
naturales conque cuentan los casi 15 mil aborígenes asentados en
Térraba.