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Latinoamérica tuvo hoy una importante participación en el inicio del
Séptimo Consejo de Derechos Humanos (CDH) de Naciones unidas, con
discursos de altos funcionarios de Argentina, Cuba y Colombia.
El ministro del Exterior de Argentina, Jorge Taiana, hizo énfasis
en el gran apego de su país al tema de los derechos humanos luego de
pasar por terribles momentos con la dictadura militar de la década
de los anos 70.
Taiana valoró en especial la Convención sobre Desapariciones
Forzadas de la ONU rubricada en el 2007 y ratificada por Buenos
Aires recientemente, y llamó a todos los países del mundo a
adoptarla de forma inmediata.
Argentina sufrió demasiado con las atrocidades de la dictadura
militar, las detenciones arbitrarias, la tortura y los asesinatos
selectivos. Son hechos que no deberían repetirse nunca más en la
historia, recalcó.
Por su parte, Cuba destacó que el hecho de ser miembro fundador
del CDH de Naciones Unidas, es prueba de que al final la razón vence
a la fuerza y los principios se imponen al poder y al dinero.
Durante su discurso en la apertura del Consejo en su segmento de
alto nivel, el canciller cubano, Felipe Pérez Roque, señaló que tras
20 largos años de pelea contra los demonios se puso fin a los viejos
estilos coercitivos del grupo.
Argumentó que Estados Unidos, con diversos pretextos para
legitimar su agresión contra Cuba en la extinta Comisión, se
convirtió en Estado fallido en la materia, responsable de los más
graves crímenes y violaciones de los derechos humanos .
Así ha terminado, por ahora, esta batalla: con la victoria
rotunda del pequeño David grande en su dignidad- contra el gigante
Goliat, poderoso con sus armas nucleares y guerras preventivas,
recalcó.
Añadió que de igual forma, también derrotaremos un día el bloqueo
criminal que se nos impone para intentar rendirnos por hambre y
enfermedades.
El vicepresidente de Colombia, Francisco Santos, dedicó sus
palabras a ponderar los avances de su país y eludió referirse
directamente a la grave crisis que enfrenta con Ecuador y Venezuela.
Sin embargo, Santos deslizó implícitamente una acusación contra
uno de sus Estados vecinos (sin mencionarlo), en el sentido de
supuesta complicidad con la guerrilla.