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El ejército israelí abandonó hoy de la Franja de Gaza, tras ataques
que causaron más de 450 muertos y heridos, la mayoría civiles, y
congelaron las negociaciones de paz con los palestinos.
Los combatientes de la Resistencia Islámica (Hamas) consideraron un
triunfo la evacuación de las fuerzas que penetraron en la Franja tras
largas jornadas de bombardeos aéreos y de la artillería terrestre.
El invasor retiró sus tanques y blindados del norte de la Franja de
Gaza tras una ofensiva de seis días, que incluyó el asalto aéreo y la
preparación artillera con medios terrestres.
Un informe médico indica que 116 palestinos murieron -la mitad
civiles- y otros 350 sufrieron heridas en los constantes ataques
lanzados por Israel contra viviendas y edificios, presuntos refugios
de la Resistencia Islámica.
El Hamas controla política y militarmente esta faja semidesértica
desde junio del pasado año, cuando ocurrió un cisma en el gobierno de
unidad formado con el movimiento Al Fatah, del presidente Mahmoud
Abbas.
La administración israelí confirmó el retiro tras difundir que
alcanzó en el terreno los objetivos que perseguía, alegadamente los
disparos de cohetes artesanales hacia su territorio desde la Franja de
Gaza.
Pero una fuente gubernamental israelí aseguró que "continuaremos
actuando en forma defensiva contra aquellos que disparan los cohetes
letales".
Testigos contactados en varias ciudades afirmaron que la población
volvía este lunes a la vida cotidiana, pero con el criterio de que "el
enemigo fue derrotado", como afirmó un portavoz del Hamas.
Según Sami Abu Zuhri, dirigente de la Resistencia Islámica, "Gaza
será siempre una tumba para las fuerzas de la ocupación".
En medio de la invasión desatada la pasada semana por las tropas de
Tel Aviv contra la Franja, el presidente palestino, Mahmoud Abbas,
suspendió las conversaciones de paz por lo que en círculos árabes
calificaron de baño de sangre.